Viajar a Argentina

Buenos Aires

 

Si estás pensando en viajar a Argentina, el primer lugar que visitar tiene que ser el gran la Buenos Aires. Los argentinos están en todos lados y seguro que conoces un porteño que te recibirá con los brazos abiertos como a nosotros. Nuestra llegada a Buenos Aires no ha podido ser mejor. El padre de Sofi (amiga de Gisela viviendo en Suiza) nos recogió en el aeropuerto y nos llevó a hacer una pequeña ruta en coche por el centro, mientras nos explicaba un poco de historia y situación económica-política del país. Después, nos llevó a su casa donde nos esperaba Carol (su mujer y mamá de Sofi) y nos invitaron a comer allí. Como buen cocinero argentino, Miguel nos cocinó un bife de chorizo y ensalada de mozarella y albahaca, acompañado de un excelente aceite de oliva con trufa de elaboración propia. Todo servido con un excelente vino de la provincia de Mendoza y un cheescake casero de dulce de leche. ¡Vaya bienvenida! Desde aquí agradecerles su hospitalidad y cariño.

Por la tarde, Miguel nos acercó al hostal para poder dejar las mochilas y descansar un poco. En esta ocasión el hostal lo reservamos desde Barcelona: Hostal Portal del Sur. El hostal está muy bien situado entre la Avenida 9 de Julio y la Plaza de Mayo. Está limpio y las habitaciones son amplias (nosotros hemos compartido una de 6). La cocina no está muy equipada pero tiene los utensilios básicos. El precio ha sido de 381ARS/noche. A 2 minutos del hostal, tenéis el famosísimo Café Tortoni. No se puede ver desde el exterior, así que si queréis ver su interior tendréis que entrar a tomar su clásico chocolate con churros.

Después de descansar un poco, hemos quedado con Miquel y Carol para visitar una exposición de fotos inéditas en color de Robert Capa. De camino, hemos paseado por la Avenida de Mayo hasta el Congreso. Antes de la exposición, nos han llevado a un lugar extraordinario llamado El Ateneo, un antiguo cine y teatro convertido en una librería. Han mantenido la arquitectura original del teatro, con sus balcones y escenario, y lo han llenado de estanterías de libros. En el escenario, un bar y un piano donde hay música en directo. Un lugar encantador de visita obligatoria si estás en Buenos Aires.
Tras dar un paseo, nos han llevado a cenar a otro sitio genial, donde nos hemos encontrado con Paloma, la hermana de Sofi, y su novio Lucas. Hemos cenado en El Cuartito, una pizzería con una fama más que merecida funcionando desde 1934. Un lugar muy pintoresco, lleno de fotos y pósteres de personajes conocidos donde sirven una pizza espectacular. Hay que ir con hambre ya que sirven pizzas enormes y muy cargadas de ingredientes. Recomendable 100%.

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El segundo día lo hemos dedicado a hacer turismo del duro. Nos hemos levantado pronto y nos hemos dirigido al barrio de La Boca, pasando primero por el Museo de Historia Nacional, en el parque Lezama (vale la pena entrar a hechasr una hojeada, es pequeño y gratuito). El barrio de La Boca tiene un encanto difícil de explicar. Es un barrio obrero, con calles mal asfaltadas y edificios con ventanas rotas. Casa pintadas de colores distintos y pintadas reivindicativas en cada esquina. Pero algo tienen en común la mayoría de las calles: tienen una casa, bar o una simple pared pintada de los colores del Boca Júniors. Visita obligada a La Bombonera si as a viajar a Argentina (no es necesario entrar si no hay partido) y a sus calles colindantes llenas de casas azules y amarillas y tiendas de souvenirs del Boca.

Desde allí nos dirigimos al punto neurálgico del turismo de La Boca: Caminito. Una calle peatonal con casas pintadas de colores, restaurantes con parrillas en la calle donde se concinan chorizos y costillares, y bares para turistas donde parejas de tango bailan en las puertas para atraer el máximo de clientes posibles. Hay que pasearse por las calles Iberlucea, Lamadrid y Garibaldi. Si vais en sábado, se organiza un mercadillo de artesanía. Desde allí, andamos paralelos al río hasta llegar al puente transbordador Nicolás Avellaneda para coger el omnibus (como lo llaman aquí) 152 que nos lleva hasta Retiro.

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Desde Retiro, hemos cogido el omnibus 92 hasta Av. Libertador con Av. Callao. Desde allí hemos subido por Avenida Alvear hasta la Plaza de Francia, donde los sábados, también hay mercado de artesanía – en estos mercados priman los productos elaborados con piel como bolsos, chaquetas, alfombras,…y productos de plata como joyería, vajillas etc. Encima de la plaza, se encuentra el Cementerio de la Recoleta, un cementerio laberíntico con miles de mausoleos de familias enteras. Llama la atención el mal estado de muchos de ellos, donde se pueden ver con facilidad lo ataúdes a través de los cristales rotos o las puertas derruidas. En este cementerio están enterradas muchas personalidades de la historia de la Argentina, incluida Eva Duarte de Perón, conocida popularmente como Evita Perón.
Tras su visita, volvemos al área donde nos dejó el omnibus para ver la Plaza de la Flor, donde se encuentra una flor gigante de 23 metros de altura llamada “Floralis Genérica”. Fue construida en aluminio y donada por el arquitecto Eduardo Catalano. Esta flor se abre al amanecer y se cierra al alba, como algunas flores reales. Al lado, se encuentra la Facultad de Derecho.
Hemos continuado paseando por el barrio de Recoleta, por la calle San Martín de Tours, pasando por el MALBA -Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires-. Este barrio no nos para parecido muy interesante. Parece un barrio de clase media-alta, bastante residencial y con poca vida en la calle. Todas las embajadas internacionales se encuentran aquí. Hemos llegado hasta la Plaza Italia pasando por delante del Jardín Japonés y el Jardín Botánico, ambos son de pago y no hemos entrado. Desde allí, hemos cogido el bus hasta Plaza Serrano en Palermo (también se pueden andar 11 cuadras).
Palermo es otra cosa, nada que ver con Retiro. Si vas a viajar a Argentina, tienes que pasar una tarde/noche en Palermo. Un barrio lleno de tiendas, bares, música en directo, mercadillos, vida a mansalva. En los alrededores de la Plaza Serrano encontramos un montón de calles de casas y locales bajos, pintados de colores, que albergan tiendas de moda – incluidas marcas internacionales – y que mantienen una estética común, urbana y moderna en todo el barrio. Se recomienda llegar a última hora de la tarde, para poder cenar en el barrio y tomar unas cervezas artesanales en alguna terraza con música en directo.

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El último día en Buenos Aires, hemos vuelto ha empezar el día desde la estación de Retiro (si no habéis entrado, hacedlo, es muy bonita). La zona de Retiro dicen que es muy peligrosa y a nosotros no nos lo pareció a primera vista. Pero cuando giras la esquina de la estación se puede ver que, en uno de los laterales, está asentada la “villa” más grande de Buenos Aires. Una “villa” es un barrio o conglomerado de barracones-casa donde vive la gente más pobre de la ciudad. Es muy parecido a las fabelas brasileñas y se aconseja no entrar allí si no se quiere salir en calzoncillos.
Desde la estación de Retiro hemos subido por la Plaza San Martín hacia arriba. Cabe destacar el tamaño de alguno de los árboles de esta plaza, con troncos de unos 7 metros de diámetro aproximadamente.
Hemos bajado por la calle Florida, una calle comercial tipo Portal de l’Àngel de Barcelona, hasta calle Tucumán, que nos lleva hasta Avenida 9 de Julio y el Teatro Colón. Desde allí hemos caminado hasta el obelisco (lo veréis), un monumento más a la independencia de Argentina. Allí se puede hacer uno la típica foto con las gigantes letras BA decoradas con un jardín vertical y con los aros de las olimpiadas (este año 2018 se celebran los Juegos Olímpicos de la Juventud -o Youth Olympic Games- en la ciudad de Buenos Aires.
Bajando por la Avenida Roque Sáenz Peña, llegamos a la Plaza de Mayo, lugar simbólico de las mayores reivindicaciones del país. Antes de viajar a Argentina, se recomienda leer la interesante historia de Argentina, desde su independencia de España, pasando por sus múltiples gobiernos, crisis económicas, guerra sucia, hasta el día de hoy. Ayudará a entender mucho mejor la ciudad, el país y a los argentinos.
En la Plaza de Mayo se encuentra la Catedral, la Casa Rosada y el Museo de la Casa Rosada. Desde allí, hemos cogido la calle Defensa que lleva hasta el barrio de San Telmo.

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Nos recomendaron ir a San Telmo en domingo, y así lo hemos hecho. Los domingo se celebra el Mercado de San Telmo, que ocupa la totalidad de la larguísima calle Defensa. Creo que es el mercadillo más largo que he visto nunca. Si os gustan las chaquetas y los bolsos de piel, el dulce de leche, los choripanes y las joyas de plata, id con la cartera llena. El mercado es bonito de ver ya que es realmente un mercado de artesanía elaborada por gente local. Se pueden encontrar desde zapatos, a productos cosméticos, ropa, complementos, productos de comida casera, cuadros, etc. En San Telmo hemos comido en un bar muy bonito llamado El Federal, con raciones enormes a muy buen precio. Tienen cerveza artesana elaborada por ellos mismos. En el barrio, hemos encontrado por mera casualidad el Casal de Catalunya, fundado en ¡¡1886!!. Vale la pena entrar ya que es un edificio de arquitectura antigua y tiene unas cristaleras con motivos de Sant Jordi muy bonitas. También tiene un restaurante en su interior.

Algo importante a tener en cuenta es que, en la ciudad de Buenos Aires, no puedes comprar un billete en el bus de línea para subirte. Todos los omnibus (buses municipales de línea) y el subte (metro) funcionan con una tarjeta recargable llamada “Sube”. El “Sube” se compra en los quioscos y tiene un precio de 35ARS (a nosotros nos intentaron cobrar 50ARS pero ya veníamos con el precio sabido de casa…) y hay que recargarla en las taquillas o en las máquinas de las estaciones. Cada viaje cuesta entre 5ARS y 7 ARS así que no es necesario hacer una recarga muy grande si solamente vais a estar un par de días en la ciudad.

¡Buenos Aires es un buen punto de partida si piensas viajar a Argentina!

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Cataratas de Iguazú

 

 

Nuestro bus hacia Puerto Iguazú salió a las 14:15h desde la estación del Retiro en Buenos Aires. Aprovechad para ir al baño antes de salir en los baños de dentro de la estación, su limpieza es destacable para la cantidad de gente que pasa por allí (hay una persona limpiando todo el tiempo). Nuestras expectativas con el bus no eran muy altas ya que teníamos por delante 18 horas de viaje hasta Puerto Iguazú, pero fuimos sorprendidos gratamente. Viajamos con la compañía Vía Bariloche y el billete con opción de “cama” nos costó 1970ARS/por persona. Los asientos del autobús no son realmente una cama si no un asiento muy amplio y cómodo que se reclina casi 90º, también proveen manta y almohada. Nos sorprendió el buen servicio en el autobús ya que nos dieron un snack y agua al subir y luego nos sirvieron cena y desayuno durante el viaje (hemos leído que esto solamente pasa si compras el billete con opción cama). Muy recomendable.

Llegamos a Puerto Iguazú de buena mañana y nos fuimos directos al Hostal Bambú (270ARS/persona/noche) a dejar nuestro equipaje. El hostal está muy limpio y el desayuno está incluido en el precio. El único inconveniente es que no tiene cocina, así que si lleváis vuestra comida, que sean cosas frías.

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Como ese día no teníamos tanto tiempo, aprovechamos para ir a visitar las Cataratas de Iguazú por el lado de Brasil. El autobús (hay dos empresas que tienen el mismo precio) se coge en la terminal de autobuses y el precio del billete cuesta 80ARS/persona/ida y vuelta y hay que pagarlo en efectivo. Hay bastante frecuencia de autobuses así que no es necesario reservar con antelación. Nosotros hicimos el trayecto con Río Uruguay.

Cuando vayáis al lado brasileño, pensad que tenéis que pasar frontera, por tanto hay que llevar el pasaporte encima o NO OS DEJARAN SALIR DE ARGENTINA. El autobús se para en la frontera, todos los pasajeros bajan para que les pongan el sello de salida de Argentina, el bus los espera y vuelven a subir. 5 minutos más tarde, hay que hacer el mismo proceso en la entrada a Brasil.
Al llegar a la entrada del Parque Nacional de Iguazú por el lado brasileño, tenéis todos los servicios: bar, ATM, souvenirs, etc. La entrada al parque cuesta 63 reales brasileños que se pueden pagar con tarjeta. Una vez tenéis la entrada, un bus os llevará al inicio del sendero que lleva a las cataratas (si no queréis caminar por el sendero, el mismo autobús te lleva directamente a la Garganta del Diablo, pero vale la pena andar un poco). El sendero es fácil y muy bonito, por el camino encontraréis cataratas más pequeñas, y varios miradores desde donde observar el espectacular paisaje. No os asustéis si encontráis por el camino varios coatíes, está repleto de ellos. Los coatíes no son animales agresivos, pero quizás se os acercan si lleváis comida encima, es lo único que quieren de vosotros.

Tras unos 45 minutos andando por el sendero, llegaréis a la Garganta del Diablo, la más grande de las cataratas. La cantidad de agua que cae es impresionante y el panorama es muy bonito. Allí encontraréis una pasarela que te lleva delante de la catarata para poder observarla mejor y un ascensor para poder verla desde arriba.
La visita a las cataratas desde el lado brasileño no os va llevar más de 2-3 horas. La vuelta a la entrada del parque se hace en bus, desde la Garganta del Diablo. Recomendamos llevar algo de comida y agua, ya que los precios dentro del parque son bastante elevados.

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El día siguiente nos levantamos pronto para ir a visitar las cataratas por el lado Argentino. El bus es un poco más caro (150ARS/persona/ida y vuelta – en efectivo) y también se coge en la terminal de autobuses. El trayecto dura unos 30 minutos hasta la entrada del Parque Nacional de Iguazú. Esta vez no hay que cruzar frontera, pero no está de más llevar el pasaporte encima (en la entrada del parque dice que se requiere, aunque a nosotros no nos lo pidieron en ningún momento. Aún así vimos algún niño que sí que se lo pedían). En la entrada del parque hay muchísima cola en temporada alta. A nosotros nos pasó algo curioso: me acerqué a preguntar en la taquilla para inválidos, donde no había nadie, si podría pagar con tarjeta o si tenía que ser en efectivo. La chica de la taquilla me respondió que podía pagar con tarjeta y me preguntó si era extranjera. Al responderle que sí, me pidió cuantos tíquets quería y me atendió allí mismo pagando con tarjeta los 500ARS/persona que costaba la entrada. Así que nos ahorramos unos 30 minutos de cola a pleno sol.

Una vez entramos al parque, si tenéis intención de hacer una excursión, lo primero que tenéis que hacer es contratarla, ya que las plazas son limitadas y se terminan rápido en temporada alta. Nosotros contratamos la excursión que te lleva debajo de las cataratas en lancha, es un poco cara (1200ARS/persona – tarjeta o efectivo) pero vale muchísimos la pena. Nosotros la contratamos con Jungla (normalmente tienen 3 recorridos, 2 más cortos y más baratos y 1 más largo y más caro. En el momento que nosotros visitamos el parque, las 2 excursiones cortas no estaban disponibles porque los muelles estaban en reparación, y tuvimos que contratar la excursión larga. Sin embargo, si las cortas están disponibles, os recomendamos coger una de ellas. Lo mejor de estas excursiones es que te lleve una lancha bajo la catarata, todo lo demás no es gran cosa).
En el parque hay 4 cosas básicas para hacer y aquí os indicamos el orden recomendado para hacerlas (en temporada alta), tendiendo en cuenta: cantidad de gente/horas del día y el tiempo disponible teniendo en cuenta que haremos la excursión y que solamente vendremos un día al parque.

Lo primero que hicimos es coger el tren para ir a la Garganta del Diablo (lado argentino). La subida al tren va por turnos. Tú llegas a la estación, te dan un ticket con un número y hasta que no llegue tu número no puedes subir al tren. Consejo: mientras uno contrata la excursión, otro que vaya adelantándose y coja el ticket para el tren, así no tendréis que esperar tanto.

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El trayecto en tren dura unos 15 minutos y te lleva al inicio de las plataformas que pasan por encima del Río Iguazú. Quedaros con la anchura que tiene este río, es impresionante. Tras andar unos 20 minutos por encima del río, llegaréis a la Garganta del Diablo. Es un espectáculo para los todos los sentidos. Hasta día de hoy, creo que es la cosa más impresionante que hemos visto. La belleza del paisaje, el ruido del agua, la fuerza del agua al caer por la catarata…..es simplemente brutal. Podrías quedarte allí sentado mirando la panorámica durante horas, es enorme. Nos impresionó mucho.
Tras hacer mil fotos y vídeos, hay que volver por la misma pasarela y coger el tren de vuelta a la misma estación. Unos metros más allá, encontramos el inicio del Circuito Superior por el que empezaremos. Es un sendero que se recorre en 1,5h aproximadamente, desde donde se pueden observar varias cataratas y un paisaje muy panorámico. Es un paseo fácil y bastante agradable.
Es importante llevarse algo de comer y agua porque, igual que en el lado brasileño, la comida y bebida en el parque son bastante caros.

Después de recorrer el Circuito Superior nos fuimos hacia el punto de encuentro de la excursión. La excursión larga de Jungla se llamada La Gran Aventura se inicia con un trayecto de unos 20 minutos en camión por la selva. No nos impresionó mucho la verdad. El trayecto finaliza en el muelle donde cogemos la lancha que nos llevará a la catarata. No os preocupéis por las mochilas o objetos que no se puedan mojar, antes de subir a la lancha, te entregan una bolsa impermeable para poder poner tus cosas dentro. Eso sí, vosotros vais a quedar 100% empapados, así que llevad ropa de recambio o subid a la lancha directamente en bañador y chanclas (lo hace mucha gente). Nosotros llevamos impermeables y nos los pusimos encima de la ropa. No sirvió absolutamente de nada.
La experiencia de entrar debajo de una catarata es una pasada. Muy, muy divertido. La lancha se acerca mucho a la catarata y te cae todo el agua encima, es una descarga de adrenalina increíble. Hay un chico gravando todo el rato con una GoPro y al salir podéis comprar el vídeo. Nosotros llevábamos nuestra propia GoPro y hicimos nuestro propio vídeo gratuito. Os recomendamos que no os perdáis esta experiencia si vais al parque.

Después de la excursión, podéis recorrer el Circuito Inferior. Nosotros no lo hicimos porque no nos daba tiempo (teníamos que coger un vuelo hacia Ushuaia por la noche). Lo dejamos para el final porque nos dijeron que era el más simple y que no nos perdíamos gran cosa si no lo hacíamos. Aún así, vale la pena ver todo el parque si os da tiempo. El recorrido entero es de 1,5h.
Si vais a viajar a Argentina, os recomendamos altamente ir a las cataratas. Solamente necesitaréis dos días, pero la experiencia será inolvidable.

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Ushuaia

 

Después de Iguazú el próximo destino era Ushuaia, la ciudad más al sur del mundo, situada en la Patagonia argentina.
Para llegar a Ushuaia fuimos en avión con escala en Buenos Aires. El avión de Iguazú a Buenos Aires salía a las 21.50 y la única manera de llegar era cogiendo un bus compartido que nos costó 300 pesos entre los dos. Llegamos a Buenos Aires a las 23.45 y teníamos que esperar hasta las 4.35 para coger el vuelo a Ushuaia, así que pasamos la noche en el aeropuerto. La mejor zona para descansar es dirigirse hasta la puerta 1 y al lado, hay unos sofás con los que puede improvisarse una cama.

A las 3.45 nos levantamos y nos dirigimos hacia el avión y a las 8.10 ya estábamos en Ushuia. Desde el aeropuerto de Ushuaia hasta el hostel fuimos en taxi y nos costó 230 pesos. Nos alojamos en Antartica Hostel, un hostel muy limpio, con un personal de lo más atento y con un buen desayuno incluido en el precio. Pagamos 1478 pesos por dos personas y dos noches en una habitación compartida.

 

Después de instalarnos y pegarnos una ducha, pensamos en ir ha hacer una excursión, pero antes fuimos a pedir información sobre los tours por el canal Beagle (una de las actividades más famosas de Ushuaia) para hacerla al día siguiente. ¡¡Tenéis infinidad de tours para escoger!!. Estuvimos mirando y comparando y los precios van desde 1200 hasta 1900 Pesos. La diferencia está en la embarcación: si se quiere viajar en un catamarán con mucha gente o en veleros con menos gente y de si quieres ver pingüinos o no. Después de pensarlo mucho, cambiamos nuestros planes y decidimos hacer el tour ese mismo día y aprovechar el buen tiempo y dejar la excursión para el día siguiente. Nos decidimos por el tour de 1900 pesos con un velero y que ofrecía la visita a la isla de los pingüinos. Al final nos lo dejaron por 1700 por persona ya que quedaba una media hora para salir y eran las dos últimas plazas. La empresa con la que lo contratamos se llama Paloudine.

Salimos a las 12 con una furgoneta hasta el puerto donde cogeríamos el velero. En total éramos 7 personas más los dos guías. A la 13.30h llegamos al puerto dónde nos esperaba el velero y subimos en seguida, nos dieron un par de instrucciones, un impermeable para no mojarnos y zarpamos enseguida. Tuvimos suerte porque hacía un día con mucho sol, el agua estaba totamente en calma y parecía un espejo. La primera parte del trayecto fue para relajarse y disfrutar del paisaje rodeado de montañas que se reflejaban en el Beagle y sin otros barcos ni turístas alrededor. Durante el trayecto, el guía llamado Tomás nos iba explicando características del paisaje y de la fauna de Ushuaia y la Patagonia y pasados unos 30 min llegamos a la isla dónde se encontraban los pingüinos. ¡¡No pensábamos que habría tantos!!. La costa estaba llena de pingüinos, pequeños, grandes, durmiendo, nadando, rascándose, ¡un no parar de sacar fotos!. Fue una suerte ir con un velero ya que pudimos acercarnos mucho a la costa y los veíamos muy cerca. Estuvimos unos 30 minutos contemplando los pingüinos. Recomendamos llevar un buen objetivo zoom y unos prismáticos para no perderse ni un detalle y poderles ver las caras de muy cerca. Pasados los 30 minutos terminamos de dar la vuelta a la isla y nos dirigimos a visitar los leones marinos. Por el camino empezó a llover y entramos al camarote del barco para tomar un café, chocolate caliente y unas galletas. Aprovechamos para hablar entre todos y con los guías sobre política y sobre Argentina. Finalmente llegamos a la isla de los leones marinos y, aunque aún llovía, todos salimos a contemplarlos. Los leones nos sorprendieron y se lanzaron al agua a jugar entre ellos y no paramos de tomar fotos y hacer vídeos. Mereció la pena mojarse un poco.

 

Terminado el tour nos despedimos de los guías, que fueron geniales, y nos dirigimos de vuelta a Ushuaia. Como llovía y eran las 18.30h fuimos a hacer la compra, cenamos y nos quedamos en el hostel a leer y descansar. En Ushuaia oscurece a las 23h y amanece a las 4am, así que no os olvidéis el antifaz…

Al día siguiente nos levantamos a las 9.30 y estaba lloviendo, así que desayunamos con calma y nos duchamos. Sobre las 11h dejó de llover y decidimos hacer una excursión. Preguntamos al chico del hostel y nos dirigimos hacia el Cerro Medio. Es una excursión que sale desde el mismo pueblo y que no hay que pagar nada (si queréis ir al Parque Nacional hay que pagar 500 pesos por persona). El sendero que lleva al Cerro Medio sale desde el Hotel Ushuaia que está en la parte de arriba del pueblo. Es un sendero muy bonito que transcurre por un bosque hasta llegar a la cima de una montaña en la que hay unas vistas muy bonitas de Ushuaia. En total se tarda unas 4h en ir y volver. Os recomendamos llevar unos buenos zapatos impermeables ya que por el camino hay trozos con mucho barro. También id bien abrigados porque al llegar a la cima hace mucho frío.
Al llegar al hostel nos fuimos directos a la ducha, limpiamos la ropa y los zapatos que estaban llenos de barro y nos quedamos descansando

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El Calafate

 

Para llegar a El Calafate desde Ushuaia hay dos maneras, en autobus o en avión. No teníamos mucho tiempo para coger el bus así que fuimos en avión que duraba una hora y nos salió por 1100 pesos argentinos por persona. El paisaje de El Calafate es totalmente diferente al que vimos en Ushuaia. Veníamos de ver bosques verdes y ahora eran todo campos sin fin que rodean un lago de un intenso azul turquesa. Al llegar a El Calafate, cogimos un taxi compartido que nos costó 180 pesos por persona. En El Calafate nos alojamos en Schilling Hostel, un hostel muy bonito, limpio y bien ubicado. Escogimos una habitación privada con baño compartido (sólo con una persona más) y nos costó 1800 pesos por dos noches.

 

El Perito Moreno es la atracción principal de El Calafate, aunque también hay un lago muy bonito que merece la pena pasar unas horas paseando a su alrededor. Después de instalarnos en el hostel fuimos hasta la estación de autobuses (a unos 20min del centro) para pedir precios de excursiones al Perito Moreno. Lo más barato es comprar un billete de bus (Caltur) por 600 pesos y después en el parque comprar la entrada por 500 pesos e ir por libre. Otra opción es contratar una excursión privada: las hay con paseo en barco, con guía, con trekking por el glaciar, etc…nosotros nos decidimos por lo más barato. El Perito Moreno se puede visitar por la mañana o por la tarde, os recomendamos la opción de la tarde ya que hay menos gente.
Después de comprar los tiquets de bus fuimos a pasear por el pueblo y a descansar, el pueblo es bastante turístico.

 

Al día siguiente, un minibús nos vino a buscar al hostel (si se compra el tiquet con un día de antelación se puede pedir que te vengan a buscar) y nos llevó a la estación de autobuses. Allí cogimos un bus más grande y nos dirigimos hacia el Perito Moreno, que está a 1 hora de El Calafate. Al llegar al parque, compramos la entrada (que solo se puede pagar en efectivo) y el conductor del bus nos dijo que teníamos hasta las 19h para visitar el parque. Hay varios senderos pero lo mejor es empezar por el de la izquierda para ver el Perito Moreno desde lejos e ir acercándose. El glaciar es simplemente impresionante y el tiempo pasa volando aunque llueva, como nos pasó a nosotros. Estuvimos paseando por las pasarelas y sacando miles de fotos, también utilizamos los prismáticos para observar bien de cerca los colores y las formaciones del glaciar. Nosotros tuvimos la suerte de ver como se rompían algunas partes del glaciar y es impresionante. Cuando el hielo se parte suena como un trueno, el sonido es muy increíble. Os recomendamos que tengáis paciencia y os quedéis un rato sentados esperando a que se rompa. La visita al glaciar merece mucho la pena, aunque no sea una visita barata, sin duda hay que ir.

En El Calafate ya no hicimos más días, cogimos un bus nocturno que nos llevó a Los Antiguos para pasar la frontera con Chile. En un principio queríamos ir a Torres del Paine, que es una excursión típica y que todos los que conocimos en El Calafate iban hacia allí, pero al final cambiamos de opinión. Un amigo de Gisela que vive en Santiago nos recomendó recorrer la Carretera Austral, así que le hicimos caso y cambiamos la visita a Torres del Paine por la Carretera Austral en Chile.

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