Estados Unidos : Ruta 66 y Parques Nacionales

Ruta 66

 

Itinerario:

  1. Chicago. 
  2. Chicago.
  3. Chicago. 
  4. Chicago – Springfield.
  5. Springfield – Lebanon.
  6. Lebanon – Oklahoma City.
  7. Oklahoma City – Amarillo.
  8. Amarillo – Alburquerque.
  9. Alburquerque – Flagstaff. 
  10. Colorado: Grand Canyon. 
  11. Colorado: Antilopoe Canyon, horseshoes bend.
  12. Colorado: Bryce Canyon. 
  13. Zion canyon – Las Vegas.
  14. Las Vegas. 
  15. Las Vegas – Los Ángeles.
  16. Los Ángeles. 
  17. Los Ángeles. 
  18. Los Ángeles – Yosemite. 
  19. Yosemite.
  20. Yosemite. 
  21. Yosemite
  22. San Francisco.
  23. San Francisco. 
  24. San Francisco.

 

Transporte:

Para hacer la ruta 66 barajamos muchas posibilidades de transporte. Hacerla en moto hubiera sido muy guapo pero la única habituada a conducir moto es Gisela, y podría ser muy duro tener que conducir tantas horas ella sola. Luego también estaba el tema del equipaje, así que decidimos hacerla en coche. El alquiler de unos 21 días saldría por unos 1500 euros. A eso, habría que sumarle gasolina, comidas y alojamiento. La ruta 66 no iba a salir tan barata como los países anteriores. 

Navegando un poco por internet dimos con la posibilidad de hacer una “relocation”. Muchas empresas de alquiler de coches anunciaban “transporte” de coches o autocaravanas de un punto del país a otro. Este es un sistema muy beneficioso para ambas partes ya que la empresa se ahorra tener que contratar a alguien para hacer el transporte más los gastos que el trayecto supone, y a la persona que alquila le cuesta el alquiler un precio bastante simbólico. A más, hay algunas empresas que dan un presupuesto para gasolina incluido. 

Encontramos un anuncio de una empresa, El Monte RV, que necesitaba transportar varias autocaravanas desde Elkhart (a 300km de Chicago) a San Francisco. El anuncio decía que te dejaban 14 días para entregarla en San Francisco por el precio de 1 euros al día. Si tardabas más de 14 días, cada día extra tenía un  precio de 60 euros al día (el precio normal de un alquiler normal). Nuestra idea era exactamente esa, hacer la ruta desde Chicago hasta Santa Mónica y después subir hasta San Francisco. Era ideal, así que adaptamos nuestra ruta para que tuviera 18 días desde Chicago a San Francisco y así nos saldría por un total de 317,46 USD. El precio estaba súper bien, teniendo en cuenta que nos ahorraríamos alojamiento y que podríamos cocinar en la autocaravana, cosa que nos ahorraría también mucho dinero. No nos lo pensamos dos veces y reservamos. De hecho, tú no reservas la “relocation” sino que envías una solicitud y la empresa te acepta (o no). En el precio estaban incluidas 3100 millas, lo que ellos calculan que harás hasta llegar a San Francisco, si hiciéramos más millas, el precio era de 0,32USD/milla. 

 

Dónde dormir: 

En la ruta 66 hay muchas opciones para dormir si viajas en autocaravana, algunas de pago y otras gratuitas. Hay bastantes camping o zonas para autocaravanas que por unos 20-30USD puedes pasar la noche, normalmente tienen lavabos y duchas. 

Si vuestro presupuesto es más reducido, hay varias opciones de alojamiento como áreas de descanso en carreteras o hipermercados/casinos/tiendas que permiten pasar la noche en sus aparcamientos. En cuanto a las áreas de descanso, es una de las mejores opciones. Hay muchísimas y tienen baños y fuentes de agua potable. Esto te permitirá no tener que usar el baño de la autocaravana para ciertas necesidades escatológicas y poder tener acceso a agua potable de manera gratuita. Incluso algunas áreas de descanso tienen wifi. 

En cuanto a los hipermercados, el más importante y que podrás encontrar por todo el país es Walmart. Según leímos en internet hay algunos estados que no permiten pernoctar en los aparcamientos de Walmart, pero nosotros pudimos en todos en los que preguntamos. ¡Y tienen wifi gratis!.

Nuestra primera noche en Springfield, la pasamos en el aparcamiento de un Wallmart. Cocinamos la cena en la autocaravana después de hacer compras y fregamos los platos con una garrafa de agua. Para el baño, compramos otra garrafa para tirar agua y un bote de limpia baños, para ir tirando un poco cada vez. 

 

-Cómo comer gratis/muy barato:

En EEUU tienen un sistema de fidelización de clientes muy bestia y bien montado. Una manera de conseguir comida gratis o muy barata es descargándote la aplicación de cadenas de comida como McDonalds, Subway, Starbucks, Prêt-à-Manger, PotBelly, etc. Muchas de ellas te ofrecen algo gratis por el simple hecho de descargarte la aplicación y registrarte (puedes marcar que no te envíen spam). Nosotros hemos conseguido bocadillos y hamburguesas, cafés, bebidas, snacks, patatas fritas, donuts, etc. a veces gratis y a veces pagando cantidades míseras (ej. por cualquier compra de McDonalds te regalaban un BigMac. Compramos una coca-cola de 1USD y cenamos. Potbelly te regala un sándwich a tu elección por el simple hecho de descargarte la aplicación. Encima, al comprar una bebida me regalaron una cookie!). A parte de eso, cada vez que compras vas acumulando puntos y a cierto número de puntos conseguidos, recibes otra cosa gratis.

Ruta 66 Vol. II

Chicago

 

Para llegar a Chicago tomamos un vuelo de Lima a Chicago con una escala en Miami de dos horas y media. La escala fue corta ya que entre pasar los controles de pasaporte, seguridad y llegar a la puerta de embarque no nos dió tiempo ni a comer. Recordad que cuando se hace escala en Estados Unidos hay que coger la mochila y volverla a facturar.

Llegamos a Chicago a las 19h y fuimos a tomar el tren que nos llevaba hasta la s nuestro Airbnb. Después de una hora de trayecto llegamos a nuestra parada y fuimos dirección a nuestro apartamento, el alojamiento más barato que encontramos en Chicago, 15 euros por noche entre los dos. Como llegamos tarde al alojamiento fuimos a una gasolinera (custodiada por un segurata armado y con chaleco antibalas) de al lado a comprar unas hamburguesas para cenar tranquilamente en el apartamento. 

Al día siguiente nos levantamos a las 8am para visitar chicago, hicimos bien en levantarnos pronto porque la casa en la que estábamos alojados solo tenía dos baños para unas 15 personas que dormían allí, así que pudimos ducharnos y salir a descubrir la ciudad. Lo primero que hicimos fue ir hasta Millenium Park, donde está una de las principales atracciones de la ciudad, la famosa esfera Millenium que permite estar una hora tomando fotos desde todas sus perspectivas intentando captar todos los reflejos de la ciudad que ofrece. Recomendable entrar dentro y mirar hacia todos lados.

Después de tomar fotos seguimos hasta el el puente Dusableque ofrece una excelente panorámica del río que atraviesa la ciudad con el Chicago con la la torre Trump, el Tribuna Chicago e infinidad de edificios que se mezclan a lo lejos. Seguimos caminando hasta el Navy Pier donde miramos para tomar un ferry que cruza la ciudad por el río pero decidimos dejarlo para el día siguiente.

Era hora de comer y teníamos que probar la famosa pizza de Chicago así que fuimos a comer a Lou Malnati’s, la pizzería número uno según Tripadvisor. Nos pedimos un combo de rebozados (champiñones rebozados, queso rebozado, etc) con salsa y una pizza cada uno. Al principio Tolo quería tomar pizza medium, finalmente pedimos la small e hicimos bien porque tardamos un día en digerirlo todo. Las raciones de entrantes son enormes y nos costó terminarnos la pizza. La pizza no tiene nada que ver con las que estamos acostumbrados, la que pedimos era de salchichas y consistía en una capa de masa de pizza, una capa de salchichas, una capa de queso y una capa de tomando, todo ello creando una pizza enorme. Lo acompañamos todo con unas cervezas típicas de Chicago, la 312 y la Revolution.

Ya con la barriga bien llena seguimos paseando por la ciudad. Queríamos visitar el Art Institute of Chicago, pero cerraban a las 17h y ya eran las 16.30 así que lo dejamos para el siguiente día y nos dedicamos a andar por la ciudad y a fotografiar los edificios. Chicago es una ciudad con una arquitectura impresionante que invita a tomar cientos de fotos. Cuando anocheció fuimos al apartamento, buscamos lo que teníamos que hacer el día siguiente y fuimos a dormir pronto.

Al día siguiente el despertador sonó a las 8 de la mañana, desayunamos, nos duchamos y fuimos directos a la estación de Monroe para visitar el Art Institute of Chicago. Como eran las 9.30 y el museo abría a las 10.30 fuimos a tomar un café al Starbucks (en cada esquina hay uno). A las 10.30 entramos en el museo, compramos una entrada que servía para el museo y el Skydeck que queríamos visitar por la tarde. Todo por 45 dólares por persona. Empezamos a recorrer el museo por la planta de abajo donde había una exposición de fotografía, después pasamos a la exposición sobre china, a la de arte africano y cuando terminamos de visitar la de arte nativo americano nos dimos cuenta que ya era la una del medio día así que salimos a comer. Para comer fuimos a un restaurante de comida rápida llamado Potbelly donde hacen bocatas al estilo de Subway. Lo mejor fue que Gisela había descargado la aplicación móvil del restaurante y te regalaban un bocata gratis, compramos una bebida por un dólar y comimos un bocata enorme por dos dólares. A partir de ese día nos descargamos todas las aplicaciones de restaurantes para mirar ofertas gratuitas (en los próximos posts os iremos explicando todas las que dan ofertas gratis).

A las 14h habíamos terminado de comer, a las 16h había el tour por el río que cruza la ciudad. No nos daba tiempo de terminar de ver el museo y hacer el crucero así que Gisela, que ya había recorrido el río en crucero en otro viaje a Chicago, fue a visitar el museo y yo fui a recorrer el río en crucero.

El tíquet para el crucero cuesta 41 dólares y hay diversos horarios y diversas compañías. Se trata de un recorrido de 1h 15min por el río que pasa por en medio de la ciudad. Durante el recorrido hay un guía que va explicando la historia y características. Sin duda es un tour que merece la pena, es una manera de ver los edificios desde otra perspectiva y las explicaciones del guía ofrecen una visión de la ciudad distinta. A las 17.30 terminó el crucero y me dirigí al Skydeck donde me encontré con Gisela para ver el anochecer desde lo alto del edificio. Primero fuimos al lugar en el que puedes hacerte fotos en un suelo de cristal, la verdad que la experiencia vale la pena y al principio reconozco que acojona un poco mirar hacia abajo. Después nos pasamos una hora sacando fotos y vídeos de la puesta de sol y de la ciudad de Chicago de noche.

Rematamos el día cenando una pizza en la pizzeria Bonggiornos y ¡NOS ENCANTÓ! No es como la pizza que comimos el día anterior al estilo de Chicago, en Bonggiornos comeréis una pizza de masa fina al estilo italiano, un buen sitio para terminar la visita de Chicago.

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Chicago (Elkhart en nuestro caso) – Springfield (Illinois)

 

Después de 3 días en Chicago, tocaba trasladarnos a Elkhart a buscar nuestra autocaravana. El Monte RV ofrecía servicio de shuttle desde un hotel al lado del aeropuerto de Chicago a sus oficinas en Elkhart por 50 USD/persona. Miramos cuánto nos costaría ir en tren y eran unos 45USD/persona más un taxi desde el pueblo de Elkhart hasta el depósito de autocaravanas, así que decidimos contratar el shuttle con El Monte RV. Hay que decir que son un poco estrictos con la hora de recogida de la autocaravana. Te envían un mail unos días antes y te dicen a qué hora tienes que recogerla, te dan 15 min de margen, pero si llegas más tarde, no puedes recoger la autocaravana hasta el día siguiente. La verdad es que me pareció un poco extremo…entiendo que tienen que organizarse, pero no poder recogerla hasta un día después por llegar tarde, creo que con una penalización sería suficiente. 

Nos convocaron a las 6:15 de la mañana para coger el transfer en el hotel Comfort Suite, cerca del Aeropuerto de Chicago O’Hare, cosa que me pareció rara, ya que había 3 horas de trayecto y nos habían dado cita a las 14:15 para recoger la autocaravana, pero pensamos que quizás era porque viajaríamos con más gente que tenía que recoger la autocaravana antes que nosotros. 

Nos levantamos a las 8h de la mañana, cogimos el tren hasta el aeropuerto y desde allí un Lyft (como Uber, pero solo de USA) hasta el Comfort Suite. A las 6:00 estábamos allí y nos encontramos en el lobby con 4 chicos que también iban a recoger una autocaravana a El Monte RV. Se hicieron las 6:30, y luego las 7:00, las 7:30 y el shuttle no llegaba. Le preguntamos al recepcionista del hotel y nos dijo que era raro, porque normalmente el bus estaba allí a las 6:30 y se marchaba a las 7:00. Llamé a las oficinas de El Monte RV (el único número que tenía) pero no respondió nadie. Les envié un mail para ver qué pasaba. Uno de los chicos que también estaba allí esperando consiguió hablar con la agencia de transportes que hacía el shuttle y les dijeron que el transporte estaba organizado ¡¡¡para las 11:00h!!!. Llevábamos allí desde las 6:00 y ¿¿teníamos que esperar 5h el transfer??. Vaya tela…..a las 9:00 me respondieron el mail desde El Monte RV pidiéndome disculpas por el mal entendido, pero que el transporte llegaría a las 11:00h. En el mail pedían disculpas sí, pero no asumieron ninguna responsabilidad más que hacernos esperar 5h en el lobby de un hotel, estábamos muertos. La chica de la recepción del hotel muy amablemente nos ofreció tomar el desayuno buffet del hotel, el cual devoramos. Después de desayunar café con avena durante 2 meses, os podéis imaginar cómo nos entraron los gofres y las naranjas frescas. 

Hacia las 10:30 empezó a llegar más gente, ahora parecía que tenía sentido lo del transporte. Subimos al bus unas 15 personas para hacer las 3 horas de trayecto, de las cuales dormimos 2:45h. 

Al llegar allí, hicimos todo el papeleo y nos enseñaron nuestra autocaravana, era enorme. Más o menos el doble del tamaño de una autocaravana europea. Nos dijeron que era porque habíamos elegido una autocaravana de 5 plazas (ups! eso no lo habíamos leído….). La autocaravana debía tener unos 35m en el interior. Dos zonas de sofás con mesas que se convertían en camas, dos literas, una cama de matrimonio grande, un baño con plato de ducha y una cocina equipadísima con horno, microondas, nevera y congelador. Al principio nos asustamos un poco, no estábamos seguros de poder conducir un bicho tan grande (de hecho, dudo que en España pudiéramos conducir ese trasto, seguro que pesaba más de 3500kg). La única pega que tenía la autocaravana era que, debido a las bajas temperaturas de la zona, la autocaravana estaba en modo “invierno” lo que significa que los tanques de agua limpia están vacíos para evitar que se congele y revienten los tubos. Eso significaba que no tendríamos agua corriente para poder ducharnos, lavar los platos o tirar de la cadena. Nos dijeron que podríamos utilizar el baño igualmente, pero que deberíamos tirar agua con una garrafa. Nos dijeron que, después de pasar el Cañón del Colorado, las temperaturas serían más elevas y podríamos llenar los tanques entonces. Tendríamos que encontrar una solución para la ducha y los platos. 

La primera al volante fue Gisela, que condujo hasta nuestra primera parada: Springfield. El día iba a ser largo ya que Elkhart estaba más lejos que Chicago, así que es día íbamos básicamente a conducir hasta Springfield, donde pasaríamos la noche. 

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Springfield (Illinois) – Lebanon (Missouri)

 

La primera noche en la autocaravana fue bastante bien. Al principio pasamos un poco de frío pero pusimos la calefacción y se calentó todo bastante rápido. 

Después de desayunar nos fuimos directos al a visitar la casa-museo del Presidente Abraham Lincoln (gratuito). Fue una visita muy amena y bastante interesante, ya que la casa está exactamente como era en la época que Lincoln vivió allí (nadie más la ocupó después de su muerte, aunque la alquilaron mientras la familia vivía en la Casa Blanca) y los muebles y objetos de la casa también son originales. 

El barrio donde se sitúa la casa también está conservado, con casas antiguas y muy bien cuidadas, es chulo de ver. 

Nos pusimos de camino a Lebanon, pasando por varios pueblitos bastante pintorescos, era como estar constantemente en una película americana. Hay que tener en cuenta que la carretera 66 es una ruta descatalogada y hoy en día no existe realmente. Su trayecto se divide en trozos de carretera originales de la 66, tramos de la autopista por donde paraba la 66 o tramos de carreteras secundarias que antiguamente también habían sido 66. Esto puede ser un poco lioso en alguna ocasión y es muy fácil salirse de la ruta sin darse cuenta. Es importante equiparse con una buena guía (nosotros compramos la de Lonely Travel por su tamaño, pero la verdad es que es muy flojilla), un mapa de USA, informarse bien en blogs y descargarse alguna aplicación de la ruta (nosotros usamos “Ultimate Route 66 Guide”). Nosotros preferimos ir el máximo de tiempo posible por los tramos de carretera 66 originales y por carreteras secundarias, ya que son las que pasan por los pueblitos. Desde la autopista ves paisaje, pero no ver la vida de los pueblos de la 66. Pasamos por varios moteles abandonados (y otros que no) con luces de neón y grandes carteles de carretera, gasolineras vintage, etc. Antes de llegar a Lebanon, pasamos por Saint Louis donde rodeamos su gran Gateway Arch, un arco de 630ft situado en la entrada de la ciudad, no bajamos. 

Te das cuenta que has llegado a Lebanon cuando ves el inmenso cartel luminoso del Munger Moss Motel, un motel de 1940 que ha recibido viajeros de la ruta 60 por más de 70 años. Pasamos nuestra segunda noche en una área de descanso rodeados de inmensos trailers. 

 

Lebanon (Missouri) – Oklahoma City (Oklahoma)

 

Nuestra primera parada del día fue en Gay Parita Sinclair Station, en Paris Springs, un lugar maravilloso de parada obligatoria en la ruta. Se trata de una recreación (una vez fue gasolinera de verdad) de una gasolinera de 1930. El Sr Gay Parita, la compró ya abandonada cuando se jubiló y se dedicó a restaurarla y a coleccionar objetos de la época. Ahora es una especie de museo con elementos originales de la estación de servicio, también tiene un garaje lleno de objetos antiguos y varios coches de época en el jardín. Si te gustan las antigüedades, ¡fliparas!, Gisela se podría haber quedado allí horas contemplando objetos. 

Pocos metros más adelante nos encontramos con otra gasolinera de la época, Spencer, pero esta estaba cerrada. 

El siguiente pueblo sería Carthage, donde encontramos el 66 Drive-in Theatre, o lo que es lo mismo, un cine al aire libre para coches, como el de las películas. Fue fundado en 1949 y a día de hoy, vuelve a estar en funcionamiento. En Carthage, también se puede encontrar Bulger Motor Co., una antigua tienda de coches – sin funcionamiento hoy en día – que tiene aparcada delante una grúa que dicen que es la que inspiró el personaje “Mater” de la película Cars, de Pixar. Hay que tener en cuenta que otras guías dicen que estos coches se encuentran en Galena, así que ¿habrá más de uno?. 

Continuamos la ruta y entramos en el Estado de Kansas, el estado que menos km tiene en la ruta 66. Pasamos por Galena y Quapaw para ver los murales pintados en las paredes y luego por Commerce, donde hay una gasolinera antigua de un color verde muy característico. Delante, una cafetería muy retro y con olor a fritanga, regentada por una señora mayor que hace galletas con el logo de la ruta 66 por 1USD.   

Nuestra siguiente parada fue el Clantons Café, en Vinita, donde probamos sus famosos “calf frites”, que básicamente son testículos de toro rebozados. Sí, habéis leído bien: testículos de toro. Parece ser que es un delicatessen en la zona. A Gisela le costó un poco probarlos, pero se atrevió a ello. Tienen un sabor y textura características, pero el acompañamiento del rebozado le hace bastante bien, ya que si no tendrían un sabor bastante fuerte. No os preocupéis, no os ponen el huevo entero rebozado en el plato, sino que está cortado a trocitos y rebozadito, acompañado con dos salsas diferentes, para disimular…

Después paramos en Catoosa para poder ver de cerca la impresionante ballena azul (la veréis desde la carretera) que Hugh S Davis construyó con sus manos en 1972, como zona de juegos para sus hijos.  

Llegamos a Tulsa, donde pasamos por su arco a la ruta 66 (nuevecito, del 2014, es más bonito por la noche, está iluminado) y por el Meadow Gold, un cartel gigante que fue construido en 1940. En su tiempo, era el cartel de neón más grande de Tulsa. Se destruyó la cafetería que había debajo, pero se mantuvo el cartel como icono de la ciudad. Tulsa es una ciudad bonita, con un campus universitario increíblemente grande y bien cuidado. Merece la pena pasearse un poco. A la salida de Tulsa, podéis para en el Route 66 Village, donde encontraréis in Frisco 4500, un tren, totalmente restaurado. Ese tren lleva allí parado desde el 25 de Junio de 1901.

Había sido un día intenso así que paramos en un Walmart a la entrada de Oklahoma City, cenamos en un McDonalds y nos fuimos a dormir. 

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Oklahoma City (Oklahoma) – Amarillo (Texas)

 

Por la mañana visitamos las principales atracciones de Oklahoma City. Primero fuimos al Oklahoma City National Memorial Museum, un memorial a las personas que murieron en el mayor atentado de USA antes que ocurriera el del World Trade center en NYC. El memorial es muy bonito, tiene un jardín con 168 sillas – 19 de ellas pequeñas que representan a los niños – y cada silla representa a una de las personas que murieron ese trágico 19 de Abril de 1995. Podéis buscar la historia en Google. 

Después pasamos bordeando el imponente capitolio de la ciudad y de Gold Dome, un edificio con una cúpula dorada construido en 1958. Se hizo famoso por su estética futurista la cual hoy en día parece bastante retro. También vimos el Milk Bottle Grocey una antigua lechería con una botella gigante de leche en metal en su tejado. A la salida de la ciudad encontraréis la Ann’s Chicken Fry House, un restaurante + gasolinera de 1948 donde paramos a tomar un café (para Gisela, el primero y el último, ¡cómo odia el café americano!). 

Continuamos la ruta por El Reno, donde pudimos ver sus murales callejeros y parar en Sid’s Diner, una pequeñísima y mítica hamburguesería de la ciudad. Otro restaurante/gasolinera de la época por el camino es el Lucille’s Historic Highway, en Hydro. Fue fundado en 1927 y su fin llegó con la construcción de la autopista 40, ya que los coches no pasaban más por allí. En 2006 volvió a abrir y tras su restauración, su apertura tuvo muy buena cabida entre los locales. 

Visitamos el Oklahoma Route 66 Museum (7USD/persona) en Clinton. Hay museos de la ruta 66 por toda la carretera, pero había que elegir uno y habíamos leído en varios blogs que este era el más completo, así que decidimos entrar en este. La verdad es que está súper bien documentado y tiene muchísimo material como fotos y recortes de periódico de la época. Para hacer un muy breve resumen, la carretera 66 fue construida en 1926 y terminada en 1927, pero no fue hasta la época de la Gran Depresión de USA que se hizo popular, cuando los granjeros de la zona de Great Plains empezaron a migrar hacia el oeste debido a la famosa Dust Bowl. Después, durante la post guerra (II GM), muchísima gente empezó a migrar igualmente hasta la próspera costa oeste para buscar un futuro mejor. Esta ruta se estableció igualmente como una de las vías de comercio entre costas más importante del país. Debido al aumento de tráfico de gente, empezaron a surgir en el camino cientos de moteles, restaurantes y gasolineras para proveer de servicios a los viajeros. 

La Route 66 fue descatalogada en 1985, cuando el Presidente Eisenhower fundó el sistema de autopistas interestatales de USA. EIsenhawer había sido soldado de los USA y enviado a Alemania durante la II Guerra Mundial donde conoció el sistema de autopistas alemán. Quedó tan fascinado que decidió implantarlo en USA durante su mandato. Esto afectó gravemente a la Route 66 y otras carreteras interregionales ya que su trafico disminuyó muchísimo. Locales y restaurantes tuvieron que cerrar y la carretera quedó abandonada. 

Después del museo, nos pusimos rumbo al Estado de Texas. De camino hicimos una breve parada en el pueblo de Texaco, un pueblo abandonado como consecuencia de la creación del sistema de autopistas. 

Te das cuenta que estás llegando a Texas cuando las emisoras de radio empiezan a sonar en español, hay anuncios de restaurantes mexicanos en toda la autopista y los nombres de los pueblos son latinos. También por el paisaje desértico, la arena rojiza y las montañas rocosas. Eso es una de las cosas que más nos gustó de la ruta 66: el cambio constante de paisajes. 

Antes de llegar a Amarillo, donde pasaríamos la noche, paramos en Panhandle para fotografiar el VW Slug Bug Ranch donde varios VW Beetle cortados y encastrados en vertical/diagonal en el suelo. Curioso. 

En Amarillo, una parada imprescindible para cenar es el Big Texan Steack Ranch, un enorme restaurante/bar/tienda/sala de juegos que ya es un clásico de la ciudad. Estética Western, carne asada y camareros vestidos de cowboy lo hacen una atracción que merece la pena fotografiar. Amarillo tiene poco más que ofrecer. Podéis pasar por la 6th Street de la ciudad, pero no esperéis más que casas y comercios. 

 

Amarillo – Albuquerque (Texas) 

 

Nos levantamos por la mañana y lo primero que hicimos fue ir a comprar unas botas western para Gisela. Le encantan ese estilo de botas y siempre decía que si algún día iba a Texas, se compraría unas botas rojas. Así fue. Si también tenéis intención de comprar unas, os recomendamos ir a Cavender’s Boots City donde encontraréis una variedad inmensa de botas. A la salida de Amarillo, fuimos a visitar el archifamoso y icónico en la ruta 66, el Cadillac Ranch (el que inspiró al de los VW). Se trata de una “escultura” de street art creada en 1974. Se trata de una serie de Cadillacs cortados y colocados igual que los VW. Todos ellos están pintados con graffities que el publico va renovando con frecuencia. 

De allí conducimos hacia Adrian, donde llegaremos al ombligo de la Route 66, el Midway Point! Este es el punto exacto de la mitad de la ruta 66. Veréis que hay un pequeño monumento a mano derecha de la carretera (conduciendo hacia el oeste) y una línea en el asfalto que parte literalmente la Route 66 en dos. 

Pocos kilómetros más a delante estaréis entrando en el Estado de New Mexico. Allí nos paramos a comer una hamburguesa riquísima en el Route 66 Auto Museum. En el interior tienen un museo (entrada gratuita) de la Route 66, una tienda y un restaurante. Aunque no queráis comer nada, vale la pena entrar al museo para ver los fantásticos coches de los 70 que tienen en el interior. Cuidadísimos, preciosos, son perlas automovilísticas. 

Desde Santa Rosa nos desviamos de la 66 para ir a visitar Santa Fe. Habíamos leído en muchos blogs que valía la pena conducir un par de horas extra para poder visitar la ciudad, y así es. Estar en Santa Fe es sentirse fuera de los USA (o al menos eso es lo que nosotros sentimos). Si nos dicen que estamos en Mexico, Perú o Bolivia, nos lo creemos. Las casa del casco antiguo de Santa Fe están construidas 100% de adobe, su color marrón y sus bordes redondeados hacen honor a su pasado nunca olvidado. Una ciudad artística, con tiendas de artesanía y arte local por todos lados. Nos sentimos bien allí. Sentaros en la plaza principal y observad a la gente pasar mientras suena alguna ranchera de fondo. Cerca de la plaza se encuentra la casa más antigua de USA, donde hay un pequeño museo con piezas originales de la casa (entrada gratuita). También la iglesia de San Miguel tras pasear un poco por allí, nos pusimos de nuevo de camino a Albuquerque donde pasaríamos la noche en uno de nuestros queridos Walmart.

Ruta 66 Vol. II

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Albuquerque – Flagstaff (Arizona)

 

En Albuquerque teníamos un objetivo claro, como buenos frikis de Breaking Bad, nuestro objetivo era visitar todas las localizaciones posibles de la serie. La primera visita fue a Los Pollos Hermanos. La verdad es que cuesta un poco reconocerlo ya que en la realidad es un restaurante de burritos. Luego fuimos al lavadero de coches (Menaul Blvd). Éste sí que es fácil de reconocer ya que no cambia mucho respecto a la serie, excepto por el nombre. El personal es muy amable y te animan a hacer fotos y a entrar a dentro (aquí sí que es muy diferente) a visitar un “pequeño museo” y tienda que tienen sobre la serie. Después de allí, pasamos por la casa de la tía de Jesse Pinkman (322 16th St SW), la de la famosa escena de la bañera, y por la casa de Jesse y Jane (323 Terrace St SE). De camino a allí aprovechamos para dar una vuelta con el coche por el centro de Albuquerque y nos sorprendió muchísimo, es una ciudad muy bonita! Combina casas de adobe con construcciones más modernas, tiene varios parques, muchas flores, no sabíamos que el centro de Albuquerque era tan bonito. De allí nos fuimos a la casa de Walter White (3828 Piermont Dr. NE) y allí nos dimos cuenta de lo abusivo que puede ser el hombre. La casa está toda vallada y con conos alrededor de la casa. Carteles que advierten no pasar más allá de los conos y hacer las fotos desde la acera de delante. Me imagino hasta dónde era capaz la gente de invadir el especio de sus propietarios: entrando en el jardín, mirando el interior de la casa por las ventanas, haciéndose fotos en la puerta….total, invadiendo la intimidad al 100%. Así que a los propietarios no les ha quedado más remedio que tomar esas medidas. Si vais por allí, por favor, respetad las normas y haced que vuestra presencia pase desapercibida.

En la ciudad también hay una confitería donde puedes comprar caramelos azules que imitan a la meta de Heisenberg. 

Nos pusimos de camino a Arizona, pasando por el Continental Divide, el punto donde se divide USA en dos de manera vertical. Desde este punto hay la misma distancia hacia el Océano Atlántico (Este) que hacia el Océano Pacífico (Oeste). Este también es el punto fronterizo entre los Estados de New Mexico y Arizona.

Arizona es increíble, junto a Utah, es uno de los Estados que más nos gustó. No solamente por sus lugares más icónicos, sino simplemente por su paisaje inolvidable. La primera parada fue el Petrified Forest National Park. Desgraciadamente, este fue uno de los días más largo en cuanto a conducción y cuando llegamos ya estaba cerrado (cierra a las 18h). El parque está lleno de árboles petrificados, convertidos en fósiles de más de 225 millones de años. Si podéis ir a verlo vale la pena, si no, seguid leyendo porque los árboles los veremos….

Siguiendo la carretera llegamos a Holbrook donde paramos en el “Crossroads of Route 66”. Se trata de un cruce con una placa de la ruta 66 y unas señales que indican los km hasta llegar a algunas de las ciudades más icónicas de la Route. Pero eso no es lo interesante de ese cruce, lo interesante es que justo al lado podéis encontrar media docena de árboles fosilizados, convertidos en piedra, como los del Petrified Forest National Park. Estamos de acuerdo que son muchos menos y posiblemente más pequeños, pero son gratis!. La verdad es que impresiona bastante verlos, es increíble el poder de la naturaleza, como consiguió convertir la madera en piedra. Muy recomendable quedarse un rato observándolos e investigando un poco. 

Continuando un poco más adelante por la 66, antes de salir de Holbrook, os encontraréis con el Wigwam Motel, un clásico de las fotos de la Route 66. Se trata de un motel (hay 2 iguales) donde hay 15 habitaciones en forma de tee-pee, muy visibles desde la carretera. No sabemos el precio por noche, pero huele a caro. Más adelante llegaréis a Winslow (sí, como el Sr Winslow 🙂 ) donde os podéis hacer una foto con un logo de la ruta 66 gigante pintado en el arcén del cruce de 108 Old Hwy 66. Y desde allí llegamos a Flagstaff, desde donde al día siguiente nos desviaríamos de la Route 66 y empezaríamos nuestra propia ruta hacia el Gran Cañón del Colorado* (ouh yeah!).

*Para aclarar algunas dudas….el Grand Canyon se encuentra en el Estado de Arizona, no en el de Colorado. Su nombre oficial es Grand Canyon National Park y en español se le llama Gran Cañón del Colorado porque el río que pasa por el cañón es el Río Colorado. Es decir, no confundamos río con Estado.

 

Grand Canyon National Park (Arizona)

 

Nos levantamos bien pronto para llegar a las 8am al National Park. El parque está abierto 24h, sin embargo, el Visitors Center y las taquillas de entrada no abren hasta las 8am. Como nosotros no habíamos entrado aún, teníamos que comprar el ticket. El precio de la entrada simple es de 15 USD/persona y te permite entrar y salir del parque durante 3 días. Sin embargo, existe una tarjeta anual de los National Park de USA que cuesta 80 USD y es válida para dos personas durante todo un año en todos los parques nacionales. Si tenéis planeado visitar más parques, vale la pena comprarla (se puede comprar en todos). 

La visita al Grand Canyon estará condicionada por dos cosas: la época del año en la que vayáis y el número de días que queráis/podáis pasar allí. Nuestro plan era estar entre 1 y 2 días, según las condiciones en las que encontremos el parque (no olvidemos que es Marzo) y teniendo en cuenta que una parte del parque (el North Rim) no abría hasta Mayo. El parque tiene diferentes senderos y trails que podéis encontrar en su página web oficial, pero nosotros os explicaremos lo que hicimos nosotros. El parque se puede recorrer de dos maneras, a pie o en un sistema de buses interno del parque. Los buses tienen una frecuencia de 10-15 min. Nosotros decidimos hacer el Hermits Rest Route (ruta roja) en bus, ya que tiene 11 km y nos ocuparía mucho tiempo hacerla a pie. Bajamos en todas las paradas del bus para hacer fotografías. El cañón es IMPRESIONANTE. Muy bestia. Enorme. Te sientes tan pequeñín ahí al lado…brutal! Como decía, bajamos en todas las paradas de la ruta roja y cojíamos el siguiente autobús que pasaba para ir al siguiente punto. Al terminar la ruta roja, volvimos hacia el Village Route transfer, donde conectan la línea roja y la azul. La ruta azul (village Route) no la hicimos, ya que decidimos hacer el Rim Trail entero a pie (3,4km). Antes de empezar el Rim Trail, nos aventuramos a caminar un poco por el Bright Angel Trailhead, un sendero de 12 millas (round trip) que llega hasta Plateau Point desde donde se puede observar de cerca el río Colorado. De allí salen otros trails más largos, que llegan al North Rim, pero se tiene que hacer en varios días y acampar en el cañón. En el caso de hacer el trail largo en verano, debe llevarse muchísima agua encima – el calor es infernal-, mucha protección solar y ropa de abrigo para las noches. No pudimos avanzar mucho por el camino ya que en esa época del año, al no entrar el sol dentro del cañón, todo el camino estaba helado y esa muy peligroso. Aún así, es algo que se nos ha quedado en la lista de quehaceres: caminar desde el Bright Angel Trailhead hasta el inicio del North Kaibaba Trailhed durante unos días y acampar dentro del cañón, tiene que ser una pasada! (demasiado ambicioso?)

Caminar el Rim Trail nos llevó unas 2/3 horas – contando las mil paradas para hacer fotos – y ya se nos hizo tarde. Había poco más que ver en el parque así que decidimos ir a ver la puesta de sol a la Desert View Watchtower. La puesta de sol se ve fantástica desde allí, pero la verdad es que la luz en el cañón no da para mucho. El cañón es tan profundo que la luz solamente entra en la parte superior, quedando el interior muy oscuro. Aún así, merece la pena ver los colores. 

Desde allí conducimos hasta Page, donde pasamos la noche en nuestro querido Walmart y donde continuaríamos nuestra ruta por Arizona.

 

Antelope Canyon y Horseshoe Bend (Arizona) – Kanab (Utah)

 

Desde Page, nos dirigimos al Antelope Canyon. Este cañón está dividido en dos (upper y lower) y se tienen que visitar – y pagar – por separado. No se pueden visitar por libre, se tienen que contratar un tour guiado a alguna de las empresas que tienen concesión. Desde hace unos años, el número de personas que acceden por día al cañón está limitado, así que si vais en temporada alta, hay que reservar con bastante antelación. Nosotros reservamos el día antes con Ken’s Tours para visitar el Lower Antelope Canyon. El precio fue de 50 USD/persona pagable en cash el día del tour. La visita dura aproximadamente 1,5h y es INCREÍBLE. Uno de los lugares más bellos que hemos visto nunca. La forma redondeada de las rocas, los colores, las ondas….se ha colocado en el Top3 junto con el Salar de Uyuni en época de lluvias. Pasamos allí bastante tiempo y nuestro guía fue muy amable, nos dejó muchísimo tiempo para poder hacer todas las fotos que quisiéramos (que fueron muchas!). Nos gustó tanto que nos llegamos a plantear volver a pagar 100 USD más para ver el Upper Antelope Canyon ese mismo día. Luego tocamos con los pies en la tierra y nos dijimos que, como queríamos volver al Gran Canyon, ya lo veríamos entonces. Desde allí la carretera es increíble. Es como conducir por dentro de un cañón todo el rato. Rocas rojas de todas las formas, cambios de colores, es un espectáculo para la vista. 

Desde allí llegamos al Horseshoe Bend, desde donde se puede ver muy de cerca el Río Colorado haciendo una curva en forma de herradura de caballo. No es un lugar adaptado ni muy indicado, de hecho tienes que andar por las rocas hasta llegar al horseshoe. Sin embargo, cuando nosotros lo visitamos estaban haciendo unas obras al lado y parecía que estaban construyendo unas pasarelas, lo que indica que seguramente hacia verano lo adaptarán. Es un paisaje muy impresionante también. A mi me fascinó como las rocas están talladas por el agua y el viento. ¿Cuantos siglos habrán pasado para que tengan esas magníficas formas?

Cuando continuéis conduciendo por la carretera os recomendamos que observéis, disfrutéis del paisaje y nada más. Es precioso. 

Tras conducir un par de horas por el desierto, el paisaje empieza a cambiar. Empiezan a surgir árboles y bosques, la temperatura empieza a bajar y empiezas a ver las primeras zonas (otra vez) con nieve. Estamos llegando a Utah. 

Paramos en el Lake Powel, ya que habíamos leído que era muy bonito. Sin embargo, debido a la cantidad de nieve y el hielo, estaba cerrado, así que no pudimos visitarlo (algo más en la lista de pendientes para cuando volvamos al cañón). En el refugio/restaurante/tienda que hay allí, nos tomamos un café y comimos las mejores cookies que habíamos probado nunca. Entrad y pedid una (o dos) no os arrepentiréis!. En la tienda venden fotos de un fotógrafo local que fotografía paisajes y lugares de Utah y Arizona como los cañones, lagos y bosques. Son una fotos increíbles. Una de ellas nos llamó la atención, era un lugar muy parecido al Antelope Canyon pero mucho más grande, era como una ola hecha de piedra fina como en Antelope, y la gente caminaba por dentro. Impresionante. 

Le preguntamos a la camarera dónde estaba ese lugar y nos explicó que estaba dentro del North Coyote Buttes, a pocos kilómetros de donde nos encontrábamos. 

También nos explicó que el acceso estaba muy restringido y que la venta de tickets se hacía por sorteo cada día, para acceder al día siguiente. Sortean 10 tickets para las peticiones online y 10 tickets para las peticiones onsite. 

La chica nos dijo que teníamos que estar a las 9h de la mañana en el Kanab Visitors Center del parque para inscribirnos al sorteo, y que a las 9:30h hacían el sorteo y anunciaban los 10 afortunados que podrían entrar al parque al día siguiente. Así que decidimos probar suerte. 

Nos pusimos de camino a Kanab donde estaban las oficinas para poder pasar la noche allí y estar a las 9h en el sorteo.

 

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Kanab – Zion National Park (Utah)

 

A las 9h de la mañana estábamos allí como un clavo, dimos nuestros datos y nos sentamos a esperar a que empezara el sorteo. Las inscripciones no son individuales, sino por grupos. Nosotros contábamos como una inscripción de dos personas. Es decir, hay 10 plazas y si en el sorteo salen 2 grupos de 5 o 5 parejas, se acaba el sorteo, ya que los cupos quedarían llenos. El sorteo es un tanto gracioso ya que se hace en un cesto redondo de bingo, todo muy rudimentario. Bien, no tuvimos suerte y nos quedamos sin poder acceder al parque. Las probabilidades eran bajas ya que había unas 40 personas. Pero más altas que en verano donde hay unas 150 personas inscritas cada día…. Ese día había allí un señor que lo había intentado 10 días seguidos! Ya lo podrían dejar entrar….

Nos pudimos de camino a Zion National Park, nuestro siguiente destino. Como ya teníamos la tarjeta de Parques Nacionales de USA, no tuvimos que pagar nada para entrar. Pasamos todo el día en Zion. Hicimos una parte del parque en bus y decidimos hacer el mítico Angels Landing Trail. Hay que decir que, si no estáis acostumbrados a hacer trekkings y a escalar un poco, puede ser un poco duro. Hay muchas partes, sobretodo en la parte más alta de la montaña que hay que hacer un recorrido tipo vía ferrata. Allí vimos a mucha gente darse la vuelta. No es un recorrido fácil y no es apto para personas con vértigo (muy importante! la montaña es estrecha y caminas pegado al precipicio en muchos momentos) pero al llegar arriba te das cuenta que vale la pena, las vistas son increíbles y la sensación de cansancio en las piernas te indica que has trabajado duro. Lo mereces. 

Recomendamos llevar mucha agua, ya que incluso en Marzo, hacía mucho calor. Verano debe ser el infierno allí. También recomendamos subir antes de comer y aprovechar para comer arriba y observar las vistas durante un buen rato. 

Después de bajar, seguimos visitando un poco más con el bus. 

Igual que en todos los parques, en Zion hay muchísimos senderos, incluso uno por dentro del río, así que si podéis pasar un par de días, seguro que vale la pena hacer algún trail más. 

Utah nos estaba sorprendiendo tanto como Arizona, la naturaleza es muy bestia. Los colores, el tamaño de los árboles y los ríos. Muy, muy bonito. 

Salimos de Zion bastante tarde, estaba casi anocheciendo y teníamos que llegar a Bryce Canyon, ya que queríamos ver la salida del sol en el parque al día siguiente. 

Dormimos en una área de descanso a unos 3km de la entrada a Bryce Canyon. 

 

Bryce Canyon (Utah) – Las Vegas (Nevada)

 

Nos levantamos a las 6:Koh de la mañana y conducimos hasta Bryce Point para poder observar la salida del sol y como los pilares de piedra del cañón se iban iluminando progresivamente. La verdad es que ese día estaba bastante nublado así que no vimos tantos contrastes de luces como esperábamos, pero aún así, fue bastante bonito.

Bryce Canyon es también muy impresionante, tiene forma de anfiteatro desde donde se pueden observar una curiosas y espectaculares estructuras rocosas -hoodoos- talladas por el viento y el agua. Estas estructuras llenan el cañón de color naranja y rojo, hasta blanco en algunos puntos. Hay hoodos a lo largo de toda la carretera que recorre el cañón y hay 14 miradores en los que poder parar y observarlos. Como en el resto de parques, hay muchos senderos de trekking para hacer e incluso acampar. 

No estuvimos mucho tiempo en Bryce Park ya que solo lo vimos desde arriba, no hicimos ningún trekking (estábamos muertos después del Angels Landing Trail en Zion Park el día anterior), así que nos pusimos pronto de camino a Las Vegas, ya que nos quedaban unas cuantas horas de carretera por delante. 

Llegamos a Las vegas hacia las 16h y aparcamos en el parking del Stratosphere, ya que habíamos leído que permitían aparcar autocaravanas y pasar la noche allí. 

Era la primera vez de Gisela en Las Vegas y no sabía muy bien qué esperarse. Venía un poco reacia y a la defensiva porque no le va mucho el rollo de los casinos, fast food y derroche por todos lados. Aún así, quería darle una oportunidad a Las Vegas. 

La zona famosa de Las Vegas es básicamente una calle, Las Vegas Bvld, popularmente conocido como “the strip”. Como el Stratosphere se encuentra en uno de los extremos des strip y íbamos a quedarnos allí dos días, decidimos que un día recorreríamos un lado de la calle y al día siguiente, el otro lado. Empezamos a caminar por la acera del Stratosphere y lo primero que nos encontramos fue la tienda de souvenirs más grande que habíamos visto nunca. No sólo la más grande, si no también la tienda con más objetos kitsch y horteras de la historia, y la gente los estaba comprando! Petacas con “perlas” rosas incrustadas, coronas de princesa con plumas de colores, jarras de cerveza con pechos de goma,…..Welcome to Las Vegas!

Continuamos caminando y el primer hotel que encontramos fue el Circus Circus, un hotel inmenso donde la planta de abajo es un casino, hay decenas de restaurantes de fast food también en el interior y un parque de atracciones . Una vez pusimos los pies allí dentro, una mujer nos cogió por banda y empezó a vendernos algo. Al principio no sabíamos muy bien de qué iba pero en algún momento captó nuestra atención cuando dijo “cena gratis”. Se trataba de un grupo hotelero que organizaba charlas para venderte su tarjeta de fidelidad. Si ibas a la charla (no hacía falta que compraras nada) te regalaban una cena para dos en un restaurante brasileño o italiano y unas entradas para uno de los espectáculos de Las Vegas. Parece ser que esto es algo muy común en USA así que decidimos probar la experiencia al día siguiente como buenos turistas. 

Continuamos caminando y observando la barbaridad de restaurantes, bares, tiendas y gente que había en Las Vegas, y a la vez lo bien pensada que está esa ciudad. Todo está abierto 24horas, hay bares que te rellenan los vasos gratis, los casinos tienen siempre el mismo nivel de luz y puedes fumar en el interior, no hay relojes en ningún lado….todo calculado y organizado de manera que no te des cuenta de qué hora del día es y para que pierdas totalmente la noción del tiempo. Las Vegas es un lugar “to get wasted” en todos los sentidos. Pero bueno, es curioso de ver una vez en la vida. Como aquel que dice, hay que verlo todo para saber dónde quieres repetir y donde no. Y Las Vegas es uno de esos lugares. Es una opinión muy subjetiva, por supuesto, pero creemos que hay que verlo, pero no hace falta volver. 

Los hoteles son impresionantes y están muy muy bien hechos. Nuestros favoritos (en cuanto a arquitectura) fueron el Venezia, New York-New York, Paris y el Luxor. También el Excalibur tiene su encanto. 

 Os recomendamos pasear por Flamingo Road hasta llegar al “London Eye” (allí tiene otro nombre pero es una réplica de la famosa noria inglesa. Es una de las calles que más nos gustó. Ese día habíamos gastado poco y se nos antojó sushi. Como buena ciudad para gordos, encontramos un restaurante de sushi “all you can eat” así que nos fuimos directos para allá. 

Para moveros por la ciudad – si estáis cansados de andar –  os recomendamos usar Lyft. Es una aplicación como Uber pero la ventaja es que puedes compartir el coche y es mucho más barato (aunque más adelante en SFO descubrimos que con Uber también se puede compartir…..grandes aplicaciones!). El restaurante se llama Yama Sushi y la verdad es que sushi estuvo muy bueno y bien de precio. 

Algo que me gustó del restaurante es que te cobran lo que te dejes en el plato (si son un par de piezas no pasa nada) para así evitar que la gente se llene el plato de comida y después lo deje ahí – visto en muchos buffets -.

 

Las Vegas (Nevada)

 

Nos levantamos tarde ese día, no teníamos la súper charla de ventas de hotel hasta las 11am y aprovechamos para dormir un poco. 

Nos reunimos con el resto del grupo en el lobby del Stratosphere y un shuttle nos llevó hasta otro hotel donde nos inscribimos y nos dieron unas bebidas de bienvenida. Luego un comercial se nos presentó y nos acompañó a una mesa donde se presentó y nos explicó de que se trataba su programa de fidelidad. La charla duró unos 15 min y luego pasamos a un auditorio con el resto de la gente, donde otra comercial nos dio una charla sobre todos los beneficios de hacerse socio. La verdad es que nos impresionó lo bien que lo hizo, utilizando todas las herramientas del marketing que funcionan mejor: ejemplos personales con fotos de sus hijos y ella misma disfrutando de vacaciones “pagadas” con los puntos de su tarjeta, poniendo ejemplos de la vida diaria, etc. La charla estuvo bien aunque duró más o menos 1 hora, al final ya queríamos irnos. Al salir, el mismo comercial que nos dio la bienvenida nos trajo la oferta económica que rechazamos. Nosotros no habíamos ido con la intención de comprar nada, solamente queríamos conocer cómo eran ese tipo de herramientas de marketing y recibir nuestra cena y espectáculo gratis. Al rechazarla, otro comercial se acercó a hacer un poco más de presión y a hacer el tándem poli bueno y poli malo con el comercial que nos atendía. Total, tras unos 20 min de insistencia nos fuimos de allí con un voucher por una cena gratis para dos, otro para un espectáculo para esa misma noche y otro para una noche de hotel gratis en Las Vegas para los próximos dos años. Y total, sin comprar nada. 

Al salir, fuimos a ver el famoso cartel de Las Vegas al inicio del strip. Está situado en el lado opuesto del Stratosphere y hay una buena caminata hasta llí. Cuando llegamos había una cola enorme de gente para hacerse fotos y un tío que las iba haciendo. Nosotros, nos colocamos en un ladito, sin molestar a nadie y nos hicimos la foto al margen de la fila y el fotógrafo. Abrimos una Beda, porque cuando la gente nos vio, empezaron a desparramarse por todos lados para hacerse las fotos desde los laterales. 

Estábamos hambrientos y decidimos ir a probar la hamburguesería de Gordon Ramsay. No nos podíamos permitir ir a comer su famoso solomillo Wellington (pero está en mi lista) pero podríamos disfrutar de sus recetas de hamburguesa y patatas. La hamburguesería está situada en el Planet Holywood hotel. Pedimos una hamburguesa de foie y una de Blue con una ración de patatas dulces (boniato para nosotros) y otra de patatas trufadas con parmesano. La verdad es que estuvo buenísimo todo, caro, pero muy bueno. Si vais, pedid solamente una ración de patatas para 2, es más que suficiente, a nosotros nos costó muchísimo terminar (y comemos mucho!). En total pagamos unos 80 USD por la comida + dos cervezas. 

 Se nos hizo tarde y nos fuimos directos al ver el espectáculo que nos habían regalado, fuimos a ver “Las Vegas, the show!” y nos gustó muchísimo. Se trata de un espectáculo musical en el que se explica la historia de Las Vegas, desde su creación, años de gloria, decadencia y reinvención de la ciudad. Es un espectáculo interesante para conocer dónde te encuentras, qué fue, y seguramente, qué será de ello.  A parte, los artistas que aparecen son muy buenos! Tanto los bailarines y cantantes, músicos y micro shows que van saliendo como malabaristas, magos, etc. Muy recomendable!

Salimos que eran más de las 21h, pero aún estábamos súper llenos de las hamburguesas de Ramsey. Como al día siguiente nos marchábamos, regalamos nuestros vouchers de cena gratis a una pareja que nos cruzamos por la calle. Fliparon. 

Antes de ir a dormir, subimos al mirador del Stratosphere. En la parte de arriba del hotel tienen un restaurante/mirador que va girando y también un bar. Para ir arriba del todo hay que pagar, sin embargo puedes ir a tomar una copa al bar, que está unas plantas más abajo, y no te cobran entrada. Nosotros no tomamos nada, subimos, contemplamos las vista y volvimos a bajar. Fue una buena manera de terminar nuestra visita a Las Vegas, observar hasta dónde llegaban la infinidad de luces de la ciudad. 

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Las Vegas – Los Ángeles (California)

 

Salimos de buena mañana de Las Vegas con destino Los Ángeles, la ciudad de las estrellas. No hicimos muchas paradas en el camino más que para comer e ir al baño un par de veces. Una parada que sí que hicimos fue en San Bernardino, donde se encuentra el primer McDonalds de la historia. Tolo había visto un documental recientemente sobre la creación de McDonalds y tenía curiosidad por ver el primer restaurante. No somos muy fans de su comida pero hay que reconocer que su estrategia empresarial fuy bestial, convirtiéndose en la empresa pionera de franquicias fast food. 

Cuando llegamos el restaurante estaba cerrado ya que a día de hoy es una espécie de museo y casa e recuerdos, no estamos seguros si aún sirven comida o no ( no se veía bien desde fuera). 

Llegamos a Los Ángeles por la noche y decidimos que empezaríamos a visitar la ciudad por Hollywood. Descubrimos que la ciudad de Los Angeles tiene un mapa en su página web donde aparecen las calles donde puedes aparcar y pasar la noche en caravana o en el coche. Más adelante, descubrimos que existe porque en Los Angeles hay muchísima gente que vive en coches debido al precio excesivo del mercado inmobiliario. Aparcamos en el barrio de Hollywood, en una espécie de polígono industrial lleno de empresas de producción de cine y publicidad. A parte de eso, nos llamó muchísimo la atención que la mayoría de los carteles de tiendas y restaurantes estában en español! Aún se arrastraba la herencia mexicana. Por la mañana nos dedicamos a recorrer el Hollywood Boulevard, donde están todas las estrellas de personajes de cine, música y espectáculo. Hay millones. Los dos lados de la acera están llenos de estrellas y la avenida es larguísima. Si tenéis interés en ver una estrella en particular, os recomendamos buscar su localización por internet, porque si pretendéis buscarla vosotros mismos os podéis pasar horas! La verdad es que no nos gustó tanto como nos esperábamos, no son más que estrellas en la acera. La verdad es que quien tuvo la idea de hacer eso, fue una idea brillante, porque es bien simple y encambio atrae a millones de personas cada año.  Por supuesto nos hizo gracia encontrar las estrellas de nuestros actores , actrices y directores/as favoritos, pero no es más que eso. 

En la misma avenida hay algo que nos gustó un poco más, el Chinese Theater Imax. En la entrada de este cine podéis encontrar las huellas de muchísimas estrellas, hechas en el año en el que se estrenó alguna película que protagonizaron. Esto nos gustó más, ya que puedes ver huellas como la de Coppola, Scorsese o Charles Chaplin de la época de sus primeras películas. También hay huellas más recientes como las de los actores protagonistas de Harry Potter o la de HughJackman como Lobezno. Si os interesa la história del cine americano, podéis entrar en el Museo de Historia de Hollywood, situado en el mismo Boulevard. allí encontraréis objetos y vestuario utilizados en varias películas. 

Cercano a este cine encontraréis el Dolby Theater donde se celebta anualmente la ceremonia de los Oscars. Os resultará familiar su entrada y sus escaleras donde las famosas se hacen se giran mientras suben para saludar a las cámaras. La verdad es que no es un cine muy bonito ya que tiene más aire de centro comercial. En las columnas del interior podréis ver los títulos de las películas que ganaron el Oscar a la mejor película del año desde la creación de la ceremonia de las estatuillas. 

Desde allí fuimos bajando por los barrio más residenciales hasta llegar al Melrose Place Avenue donde paramos a hacer un paseo en un Flea Market. Os recomendamos mirar la agenda de la semana para los días que estéis en Los Angeles, siempre hay algún mercadillo interesante en algún punto de la ciudad. Paseamos un poco más por Melrose Place y después cogimos un bus que nos llevó hasta Beverly Hills. Los Ángeles es una ciudad enoooorme, no intentéis hacerlo todo caminando, es literalmente imposible. 

Si vas a Los Ángeles, tienes que visitar Beverly Hills. El barrio está repleto de mansiones y casas impresionantes, os recomentdamos parear por el barrio y dejar que se os caiga la baba un poquito. También hay tours organizados que te llevan a ver las casas de los famosos, pero nos pareción un poco…..invasivo. El barrio está muy bien cuidado (of course…) así que merece la pena simplemente pasear y flipar con las casas y coches que vas viendo pasar. 

 

Santa Mónica & Venice Beach (Los Ángeles, California)

 

Santa Mónica mola. Es uno de esos lugares en el que se siente el buen rollito del calor y la playa. Esos lugares en los que no te importaría vivir. 

Su lugar más característico es el Santa Mónica Pier, donde se encuentra la señal del final de la Ruta 66 (ue ue!!). Pasead por el muelle, disfrutad de las vistas y de la famosa feria Pacific Park (como molan esas ferias, en el medio del meollo). Entrar en el parque es gratis, pero si quieres montarte en algo, hay que pagar. Nosotros no nos subimos (Gisela se marea hasta en el coche) pero dicen que las vistas de la ciudad y del Pacífico desde la noria son impresionantes. 

La playa de Santa Mónica es bonita, pero también lo es su interior. Os recomendamos  pasear por la 3rd Street Promenade y pararos a comer allí. Nosotros comimos en un libanés, bueno bonito y barato (unos 25usd dos platos + bebida), se llamaba Humus Bar Express. Dejaros un huequito para el postre e id a visitar The Cheesecake Factory y comeros una bomba como el cheesecake de oreo o de snickers. Es droga. 

Luego seguimos caminando por el paseo al lado de la playa y aprovechamos para ir a hacer una foto a una de las casetas de los vigilantes de la playa para que Tolo se pudiera hacer una foto a lo Mitch Buchannon.

Santa Mónica es tranquilo y muy limpio, te das cuenta que estás llegando a Venice Beach cuando empieza a oler a Marihuana (recordemos que es legal en California), empieza a sonar música por todas partes y hay muuuuucha más gente. 

Venice Beach está llena de tiendas de souvenirs, bares y mucho ambiente. Allí también se encuentran los famosos gimnasios en la playa donde los musculitos van a sudar la gota gorda. De hecho, fue en las playas de Venice Beach donde nació el concepto del fitness. También encontraréis pistas de baloncesto y un Alf lleno de skaters. 

Al llegar al final de Venice Beach (viniendo desde Santa Mónica) hay una zona mucho más tranquila donde se encuentran los famosos canales que dan nombre al barrio. Allí también encontraréis casitas de estas en las que no te importaría vivir. 

 

En la parte más baja del barrio encontrarás el Sunset Strip una de esas calles llenas de tiendas en las cuales seguramente no podrás comprar ni un llaveo: Versace, Gucci, LV, y compañía. 

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Los Ángeles – Yosemite National Park (California)

 

Este día básicamente conducimos desde la ciudad de Los Ángeles hasta Yosemite, donde llegamos de noche. Dormimos dentro del parque, en el aparcamiento y tuvimos suerte que nadie nos llamara la atención, porque no está permitido.

En Yosemite hay básicamente 3 tipos de alojamiento: Campins con reserva anticipada (se llenan rápido), camping “first arrived, first served” (hay que llegar por la mañana) y hoteles. Si tenéis planeado visitar el parque en verano, os recomendamos reservar con mucha antelación, ya sea camping como hoteles. Uno de los Rangers con los que hablamos nos dijo que los hoteles se llenan a principios de año para las reservas de julio y agosto, so hurry up!. 

Los campings también se llenan rápido y para coger sitio en los walk-in campgrounds, tendréis que ir bien pronto. 

Sin embargo, todas las mañanas te puedes inscribir en una lista de espera para los cámpings de reserva previa en el “Campground reservation center” por si alguien no aparece y queda alguna plaza libre. Para la segunda noche, nosotros nos inscribimos y nos hicieron volver a las 15h (el check in del camping creo que es a las 14h) para ver si había algún sitio. Quedaron 9 lugares libres y nosotros teníamos el número 7 (uff!). 

 

Yosemite National Park

 

Entre las gestiones de la reserva del camping y demás se nos hizo un poco tarde ese día y salimos a caminar hacia las 11 de la mañana. 

Empezamos por un trail sencillo, el Lower Yosemite Falls Trailhead, que se empieza desde la parada del bus número 6. Es una caminata corta -1,7Km- y muy plana, de unos 30 min ida y vuelta. Este paseo ofrece unas vistas espectaculares del Upeer y del Lower Yosemite Falls. Hay que tener en cuenta que nosotros visitamos el parque en el mes de Marzo, así que había muchísima agua en las cascadas. Sin embargo, en verano hace mucho calor en el parque y puede que las cascadas estén secas. 

Desde el final/inicio (es un loop) del Lower Yosemite Trailhead empalmamos con el Cook Meadow Loop de 1,6km más. Desde la parada número 6, tienes que cruzar la calle y continuar por el carril bici (watch out for bikes!). Al llegar al Sentinel Bridge park área, párate en el puente y disfruta de las vistas hacia el Half Dome, es una imagen clásica del parque. Desde allí, sigue las señales que llevan al Visitors Centre (parada número 5). 

Hicimos una parada para comer en el Degnan’s Kitchen, el único lugar del parque que tiene wifi gratis. Es un buen lugar para comer, tienen mucha variedad, o para poder hacer un picnic. 

Por la tarde, fuimos a caminar el Mirror Lake Trailhead, de unos 8km dando toda la vuelta al lago o unos 3,2km si quieres solamente llegar hasta el lago y volver. Nosotros decidimos hacer el camino largo, y mereció la pena!

Tenéis que coger el bus y bajar en la parada número 7. Un camino pavimentado llega directamente al Mirror Lake, que como bien su nombre dice, hace un efecto espejo impresionante. Lo mismo que con las cascadas: en esta ocasión el lago estaba bien lleno, en cambio, parece ser que en verano está totalmente seco y no hay efecto espejo que valga. 

Para poder rodear el lago, hay que seguir las señales que llevan a Tenaya Creek, que se encuentra más allá del lago. Disfrutad del paisaje, de la inmensidad de los árboles, del olor a humedad, del riesgo que os salga un oso…heheh….porque según la época del año en la que vayáis, estaréis andando solos durante mucho tiempo por allí (como nosotros). La naturaleza de ese parque es brutal. Cruzaréis dos puentes después y cuando lleguéis a la intersección del Snow Creek, quiere decir que ya habéis llegado al otro extremo del lago. El camino continua al otro lado del río en dirección opuesta. En el camino de vuelta podréis volver a ver el lago desde el otro lado y podréis volver a parar a observar los picos de las montañas reflejados en el agua. 

Al final del trail, tuvimos que acelerar un poco el paso. Nos habíamos encantado demasiado haciendo fotos y estaba oscureciendo. Por suerte, conseguimos llegar a la parada de autobús antes que se hiciera de noche del todo. 

Esa noche la pasamos en el Lower Pinnes Campground. Junto con el Upper Pinnes, es uno de los mejores situados en el parque y por consecuencia, son los campgrounds que necesitan reservarse con más antelación.

 

Yosemite National Park – Dublin (California)

 

Ese día nos levantamos muy optimistas y decidimos caminar el Valley Floor Loop. Un camino de 20,9 Km. Este trail se inicia desde la parada de bus número 6 y recorre varios de los primeros trails del parque y de las antiguas vías de ferrocarriles que pasaban por allí. El trail es súper bonito y, es verdad que es muy largo, pero también es muy llano. Cruza todo el Valley y pasa por El Capitán Bridge, desde hay una vista increíble de El Capitán, el monolito más grande del mundo. Caminaréis por valles, bosques y por al lado del río Merced y, si lo hacéis entero, durante el camino encontraréis el Sentinel Rock, Cathedral Rocks, Bridalveil Fail, El Capitán, Three Brothers y volveréis a Yosemite Falls. 

Nosotros tardamos unas 3 horas en llegar a Bridalveil Fail, donde solamente pudimos estar un par de minutos debajo. Caía tanta agua que solamente estando una decena de segundos allí, quedabas empapado. 

La verdad es que estábamos bastante cansados al llegar allí (tantos días sentados en el coche nos había acartonado) y en el Bridalveil no hay parada de autobús, así que decidimos hacer auto-stop para volver al Visitors Centre. Un chico local, repartidor de Amazon, se paró y nos llevó hasta allí.

Volvimos a comer a Degnan’s Kitchen y nos pasamos la tarde chupando internet para poder hablar con la familia y poder actualizar un poco el blog. 

Cuando empezó a oscurecer, cogimos la autocaravana y empezamos a conducir en dirección Dublin, cerca de San Francisco, donde al día siguiente deberíamos entregar nuestro vehículo.

En resumen, creemos que la mejor época para visitar Yosemite es entre marzo y mayo o entre octubre-diciembre. En los meses de invierno hace mucho frío y probablemente mucho de los trails estén cerrados a causa de la nieve. En verano, hace mucho calor. Los trails se pueden hacer bien pero es una lástima no poder ver las cascadas y los lagos con agua. Pero bueno, en cualquier caso, el parque es espectacular, así que sea la época que sea cuando lo visitéis, seguro que lo disfrutaréis un montón. 

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San Francisco

 

Llegamos a San Francisco después de comer y fuimos directamente a casa de Rob, nuestro host de Couchsurfing. 

La casa de Rob era genial, llena de obras de arte, objetos de decoración antiguos…un paraíso para Gisela. Rob nos ofreció salir a dar un paseo al jardín botánico con él y un amigo y aceptamos encantados. La entrada es gratuita para los habitantes de SFO (como debe ser) y para los turistas tiene un coste de 9 USD/persona. Paseamos durante un buen rato por el parque, que es precioso, deleitándonos con los conocimientos sobre botánica de Rob y su amigo Mike. 

 

El jardín botánico de SFO es solo una pequeñísima parte del Golden Gate Park, uno de los pulmones verde (el más grande) fabuloso de la ciudad. Es tan grande, que con un día no os bastaría para ver todo el parque. Os recomendemos que paséis por allí, hagáis un picnic y observéis la vida activa de los californianos. 
Regresamos por Haight Street para casa, una de las calles con tiendas más “alternativas” de la ciudad. Por casualidad, pasamos por delante de una librería en la cual se estaba haciendo la presentación de un libro. Entramos para curiosear y acabamos poniéndonos las botas con los canapés del caterings y el vino que daban gratuito. Para cenar, Rob no invitó a casa de sus vecinos. Decidimos cocinar algo tradicional para llevare a la cena y hicimos una tortilla de patatas y pa ama tomàquet. ¡Les encantó!. Tuvimos una estupenda velada con los amigos de Rob y su familia de Copenhagen, que estaba de visita. 

 

Teníamos planeado subir a las colinas de Twin Peaks en nuestro primer día de visita por la ciudad, sin embargo, el día se levantó muy nublado y Rob nos dijo que no valía la pena subir, porque no veríamos nada. Así que empezamos paseando por Oak Street hasta llegar al Golden Gate Park, donde nos dimos la vuelta y volvimos para atrás por Haight Street. El barrio de Haight Ashbury merece unas horas de visita para tomar un café relajado y observar sus fantásticas tiendas. También hay muchos restaurantes para comer rico y a buen precio.
Paseamos hasta Alamo Square para observar las Painted Ladies, una serie de casas de estilo victoriano pintadas de colores. Sabrás cuáles son cuando veas un montón de gente delante haciendo fotos….poca intimidad para sus habitantes.

 

Por la tarde, nos dirigimos a Mission Distric, el barrio latino de San Francisco. Allí llegamos a  Dolores Park donde había miles de personas tomando el sol y haciendo picnic. En serio, miles. Os recomendamos llegar hasta la 24th Street donde encontraréis el callejón Balmy Alley, lleno de murales de streetart con motivos latinos. El Barrio es muy colorido y alegre, así que también puede ser una opción quedarse allí hasta la hora de cenar y comerse unos tacos o un arroz con pollo. 
El día siguiente lo empezamos por el Financial District. No tiene nada especial, es un centro financiero con altos edificios como el de todas las ciudades, excepto por un edificio en concreto: la Transamerica Pyramid. Un edifico en forma de pirámide escondida entre los rascacielos. Desde allí nos dirigimos a Chinatown, unos de los barrios chinos más grandes de USA. Y realmente lo es, un gueto chino con tiendas, restaurantes, escuelas y negocios 100% chinos. Todo está en chino. La calle Gant es la mejor para recorrer y ver la esencia del barrio. 
Chinatown está pegado a Little Italy, el barrio italiano (y europeo) de SFO. Verás un montón de tiendas de productos europeos por todos lados, y pizzerias, muchas pizzerías. Nosotros nos paramos a comer en North Beach Pizza. Al principio solamente nos pedimos una porción para cada uno pero estaba tan buena que acabamos comiéndonos una pizza entera. Continuamos haciendo glúteos y subiendo por Union Street hasta Coit Tower, donde se puede observar una panorámica fantástica de la ciudad.  
Desde allí bajamos en dirección al puerto y bordeamos la costa hasta llegar al Pier 39, un muelle comercial y de entretenimiento muy divertido. Teníamos previsto comprar las entradas allí para ir a visitar Alcatraz al día siguiente. Sin embargo, nos informaron que no quedaban tickets de ferry para las dos siguientes semanas! Así que si vais, recordad reservar con bastante antelación….Para calmar las penas, llegamos hasta Fisherman’s Wharf donde nos deleitamos con una buena ración de cangrejo, la especialidad de San Francisco. 
En el Pier 39, no olvidéis visitar la colonia de leones marinos que viven allí, hay muchísimos!

 

Para nuestro último día en la ciudad, habíamos reservado tiempo para visitar la joya de la corona: el Golden Gate. Empezamos nuestro paseo por el emblemático Lombard Street, una calle en subida y en zig-zag protagonista de emblemáticas fotos de San Francisco. Coged fuerzas y llevad agua porque la subida no es corta. Desde allí fuimos bajando hacia el Marina Green Triangle y paseamos hasta llegar al Golden Gate Bridge y nos hicimos la típica foto desde la playa con el puente de fondo. Dicen que es muy chulo cruzar el puente en bici, y ¡estoy segura!, así que si tenéis tiempo no lo dudéis, debe ser impresionante. 
Nuestra visita a San Francisco fue breve, pero lo disfrutamos mucho. La gente nos decía que no nos iba a gustar, que había muchos homeless por toda la ciudad y que el ambiente era algo extraño. Sí que es cierto que los hay (nos explicaron que una de las principales causas es que el Gobierno de USA retiró hace unos años las ayudas públicas para tratamientos psiquiátricos y muchos de ellos son enfermos), pero aún así la ciudad nos encantó. De hecho, si algún día tuviéramos que mudarnos a USA, ciertamente sería a San Francisco. 
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