Australia

Sydney

 

Aterrizamos en Sydney hacia las 17.30h de la tarde. Habíamos reservado en el Hostel Jolly Swagman quien ofrece servicio de recogida en el aeropuerto (un plus muy importante). Llegamos al hostel, hicimos el check in y nos fuimos pitando hacia la Overseas Passengers Terminal en el puerto de Sydney. Habían organizado allí un 3×3 Challenger, un evento de baloncesto 3×3 de los que coordinaba Gisela cuando trabajaba en FIBA. Le hacía ilusión asistir y así poder recncontrase con algunos de los jugadores que participaban en sus eventos. Y así fue, llegammos allí y los jugadores y árbitros alucinaron al verla allí. Todos la recibieron con un abrazo y súper contentos de verla. Después del torneo, el equipo ganador – Piran – nos invitó a unas cervezas y cenamos de gratis en el hotel de los jugadores. Un remember intenso para Gisela.

El hostel Jolly Swagman está bastante bien, en una buena localiazación y está bastante limpio. Tiene servicio de lavanderia, cocina y buen internet.

La mañana siguiente nos levantamos bastante pronto para poder aprovechar al máximo el día en Sydney. Cogimos un mapa, marcamos todos los puntos a visitar y nos pusimos en marcha. Salimos del hostel y bordeamos toda la Woolloomooloo Bay hasta llegar a magnífico Royal Botanic Garden de Sydney. Un jardín botánico/parque enooooorme, super bien cuidado y gratuito. Vale la pena estarse un par de horas paseando por allí. Nos parece tan increíble que una “gran” ciudad como Sydney tenga un pulmón verde de ese tamaño…cuánto se echa esto de menos en Barcelona!

Pegados al parque encontraréis el Parlamento y la Biblioteca Nacional. Justo allí al lado también encontraréis otro parque, el Hyde Parc, bastante más pequeño pero con grandes espacios donde poder tumbarse en el césped o hacer un picnic. Entre los dos parques se encuentra la Catedral St Mary. Al final del jardín botánico, caminando por la Macquaire St dirección al mar y pasando por al lado del Government House, toparéis con la impresionante obra arquitectónica y joya de la ciudad: la ópera de Sydney. Acercaros a verla por el exterior pero, por lo que nos comentaron, no vale mucho la pena su interior (nosotros no hicimos la visita por lo que habíamos leído, cuesta unos 150 dólares/persona).

La ópera se ve bien de cerca, pero se ve aún mucho mejor desde lejos. Continuamos nuestro paseo hacia el barrio de The Rocks, el más antiguo de la ciudad. Desde allí, las vistas de la ópera son maravillosas. Si podéis, id también de noche para ver la ópera iluminada. El barrio de The Rocks es el que más nos gustó. Tiene ese aire de barrio industrial londinense o de Chelsea de NYC, con casas y edificios bajos de ladrillo rojo mezclado con el metal del Sydney Harbour Bridge. Si estáis en Sydney un domingo, os recomentamos pasear por The Rocks Market, un mercadillo de artesanías, comida y música en directo que tiene lugar en George St hasta las 17h. Y si estáis en modo museos, allí encontraréis el Museum of Contemporay Art.

 

Continuamos por George St en dirección al centro comercial y financiero de la ciudad. En esta zona se encuentran la mayoría de las tiendas y centros comerciales. Nos sorprendió mucho la estética de estos shopping malls, que han estado construidos en edificos antiguos en los que se ha mantenido la estética, ventanas, suelos, etc. del edificio de origen, como el Victoria Queen Building o Galeries Victoria. . Hace que sea un poco más agradable pasearte por el centro comercial. En esa zona encontraréis el City Recital Mall, el Sydney Town Hall o la St Andrew’s Cathedral. Juesto al lado, en Pitt Street, está la Sydney tower, un edificio/torre que imagino qu en algún momento fue el edificio más alto de Sydney. Tiene vistas panorámicas de la ciudad.

 

Nos dirigimos hacia Chinatown para visitar el Chinese Garden of friendship, pero era de pago y pensámos que ya veríamos suficientes jardines en China. El China Town de Sydney es muy auténtico. Está repleto de tiendas y restaurantes asiáticos – como en todos los Chinatown – pero a los bestia. Hay que tener en cuenta que un gran porcentaje de la población de Australia es asiática. Esto es debido a que Australia es el país anglosajón más próximo y muchísimos asiáticos van allí a estudiar y luego se quedan a vivir. También nos comentaron que para ellos es más barato estudiar en inglés en Australia que en China, ya que en China tendrían que ir a una Universidad privada, y son muy caras.

Entramos en Market City o Paddy’s Market, un mercado algo curioso. Está repleto de puestos de ropa, accesorios, disfraces,….todo traído de China. Es como estar en un bazar Chino pero a lo grande. También hay una parte del mercado donde venden fruta y verdura. Esta parte estaba regentada mayoritariamente por Filipinos e Indonesios. El mercado cierra a las 18h. Si tenéis pensado hacer la compra allí, os recomentamos ir hacia las 17h ya que a partir de esa hora, los vendedores empiezan a bajar el precio de las verduras y fruta fresca.

Terminamos nuestra ruta en la estación central de Sydney, donde habíamos quedado con Adrià y su pareja, un ex alumno de Tolo, para ir a cenar a Chinatown. Cenamos muy rico y barato, una sopa estilo ramen de fideos con carne o marisco y verduras.

El día siguiente nos lo tomamos con calma. Ya habíamos visitado todo lo que teníamos planeado en Sydney así que decidimos simplemente pasear y disfrutar de la ciudad. Hicimos un picnic en Hyde Park y paseamos por el distrirto financiero. Algo que nos gustó muchísimo de Sydney, a parte de la cantidad de zonas verdes que tiene, es la preocupación del gobierno municipal por el ecologismo. Es algo que ya veníamos viendo desde Nueva Zelanda y por lo que parece, en Australia están en la misma línea: fuentes para rellenar las botellas de agua, papeleras con compartimentos diferentes para reciclables, etc. A parte, tienen lavabos públicos autolimpiables en varios puntos de la ciudad!. De nuevo, cuánto nos queda por aprender….

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Cairns

 

Nuestro avión Sydney-Cairns salió a las 7:30 de la mañana y llegamos a Cairns hacia las 11:00h. Reservamos en Geckho Hostel y tienen un acuerdo con una compañía de shuttles que te llevan al hostel por sólo 5 AUD/persona.

El hostel está muy bien, está cerca del centro pero no en medio del meollo. LA habitación y los baños estában limpios y el wifi funcionaba muy bien. La única pega que le encontramos es que, al estar siempre las puertas abiertas, entran muchas moscas a la cocina y es un poco desagradable. Por el resto, todo bien.

Cairns es una ciudad pequeña y principalmente turística. No tiene un centro “histórico” ni ninguna zona de una belleza particular, nos pareció más una ciudad para ir de vacaciones de playa, pero es una pequeña ciudad que mola bastante. Tiene todos los bares, restaurantes o pub que quieras, se pueden hacer mil actividades: buceo, cruceros, surf, excursiones,…. También tiene una zona de césped justo delante de la playa con una piscina pública de agua salada enorme. La piscina está super bien y justo delante del mar, ¿por qué? pues porque en la playa de Crains no te puedes bañar. En la zona de Queensland hay cocodrilos de agua salada así que, si quieres mantener todas tus extremidades, te recomendamos seguir las normas y no bañarte. La zona de césped de la piscina también tiene barbacoas públicas con mesas de picnic, super bien organizado y cuidado, hay baños públicos con duchas y taquillas, los findes de semana hay música en directo….es un lugar para disfrutar del sol, la barbacoa y sentir el mood hippie/surfero de la costa este Australia.

 

En Carins reservamos nuestro buceo en la Gran Barrera de Coral. Tras un poco de research, y debido a la disponibilidad que teníamos, reservamos con Tusa Dive. La verdad es que es de las empresas más caras, epro no tenemos ninguna queja. Estában celebrando su aniversario y tenían una oferta de 3×2 buceos por 200€, así que cogimos esa oferta. En el precio estaba incluído todo el equipo, guía, comida y snacks, ya que la salida dura todo el día.

Nos pasó a recoger un mini bus por el hostel a las 7:15h de la mañana y nos llevó al puerto de Cairns, donde embarcamos en el yate de Tusa. Allí nos esperaban on un café y unos croissants y nos presentaron a la tripulación. El barco es bastante nuevo y está muy limpio. Tras las explicaciones sobre como íban a ser los buceos, nos provamos los equipos y empezamos el primer buceo con nuestro guía Ryan, éramos solamente 4 personas buceando con él. Ryan nos explicó que lo más importante de todo es no tocar el coral. La barrera se está muriendo a pasos agigantados a causa de la sobreexplotación y el cambio climático. Los corales son animales (no vegetales) y algunas especies se están muriendo a causa del incremento de la temperatura del agua. Así que por favor, si váis al arrecife, no lo toquéis!

El arrecife es realmente impresionante. No ves un poco de coral, no, hay coral por todas partes! De todos los tamaños, especies y colores, es muy impresionante!

El buceo duró unos 30 minutos y tuvimos la suerte de ver una tortuga marina, con la que estubimos jugando un rato. Al terminar, subimos al barco y tenían preparada una bandeja de fruta fresca para recuperarnos. Poco después, empezamos el segunro buceo, en la misma zona, pero por el otro lado del barco. Fue igual de impresioante ver tanto coral y tantos peces de colores pequeños y bien grandes. En este segundo buceo volvimos a ver una segunda tortuga, es una pasada. El agua estaba totalmente cristalina y la visibilidad era fantástica. La paleta de colores del arrecife es brutal.

 

Cuando terminamos el segundo buceo, subimos a barco y había un biffet preparado para comer. Era bastante simple: ensalada, pasta, quesos, pero estaba todo muy rico. Durante la comida el barco se movió hacia otra zona para que el últimos buceo fuera en otro lugar. Nos alegramos del hecho de haber cogido tres buceos porque al terminar el segundo teníamos ganas de más.

El último buceo fue un poco más profundo y conseguimos ver un par de tiburones pequeños, de aproximadamente un 1’5m de largo. La verdad es que bucear por la barrera no creo que se nos olvide nunca, fue una experiencia maravillosa que superó todas nuestras expectativas. Volvimos a Cairns hacia las 16:30h.

Nuestro plan para visitar la costa Este de Australia era coger una relocation para ir hasta Sydney, así que nuestro tercer día en Cairns lo pasamos subiendo fotos, haciendo videos y aprovechando al máximo el wifi del hostel, ya que no volveríamos a tener wifi en unos días. Recogimos la furgo en Cairns, esta vez era con Spaceships y nos salío por 290AUD/17 días con entrega en Sydney. Esta vez se trataba de una furgo más pequeña, con coina exterior y sin baño/ducha, pero decidimos cogerla para probar también ese tipo de furgo. Por la tarde, nos pusimos de camino a Daintree Forest, que visitaríamos al día siguiente. Esa noche la pasamos en Mossman, en un cámping que nos costó 20AUD/noche ya que por esa zona no había ningún lugar donde dormir gratis.

 

Por la mañana nos pusimos rumbo al Ferry que nos llevaría al Daintree National Park. El Ferry se encuentra a aproximadamente 1 hora de Mossman y tiene muchísima frecuencia. Nos costó 27AUD/ida y vuelta los dos con la furgo.

Os recomendamos que, si tenéis coche, no cojáis un tour. No vale la pena. El parque hay que recorrerlo casi todo en coche por la única carretera que hay. No hay muchos caminos para hacer a pie y si solamente váis un día os dará tiempo a hacer sólo un par. Os recomendamos ir pronto y empezar haciendo el Jindalba Track, de unos 3km. Si tenéis más tiempo, conducid 1:30h más hasta Cape Tripulation donde hay 1 trail más de 1,2km por pasarelas de madera, el Dubuji Boardwalk. Desde allí también podéis hacer el Mount Sorrow walk, el trail más largo. Este trail solamente se recomienda a personas en buenas condiciones fñisicas y hay que empezar antes de las 10h de la mañana, ya que tardaréis unas 6-7 horas en terminarlo. A finales de Mayo, se hace de noche a las 17h.

El Daintree Forest lo recomendamos como una excursión de un día, ya que si no has visto un Rainforet antes, es bastante impresionante. Si has estado en lugares como Costa Rica, quizás no te parezca para tanto.

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Cairns-Townsville

 

A la mañana siguiente empezamos nuestra ruta de bajada. Habíamos dormido a las afueras de Cairns, en un campground gratuito. Si váis a hacer ruta en coche o camper, os recomendamos descargar la aplicación WikiCamps. Es una aplicaciçón muy completa donde aparecen todos los campgrounds, gratuitos y de pago. Se pueden aplicar muchos filtros diferentes en la búsqueda lo que hace que sea muy fácil encontrar lo que buscas.

 

Lo primero que hicimos fue conducir hasta Crawsford’s lookout. Dejas el coche al lado de la carretera y hay un camino que baja hasta un mirador y hasta el río North Johnstone River. Hay que ir con cuidado ya que, al tratarse de rainforest, está todo muy mojado y resvaladizo. Nosotros llegamos hasta el mirador (1,7km) donde hay unas vistas preciosas del río. En ese punto, el río hace una curva en forma de herradura de caballo, es como ver el horseshoe de Utah en USA, pero con bosque tropical. Para bajar al río, hay que andar unos 250m para detrás y bajar 750m por otro camino, hasta el río. Id con cuidado también con las sanguijuelas, a Tolo se le pegaron 2 en una pierna! También hay que ir con cuidado con un tipo de planta (hay una señal a la entrada del camino) que sus hojas desprenden un tipo de hilitos que se pega en la piel. La planta es tóxica y puede provocar problemas de salud (no especifica cuáles).

 

Tras la pequeña excursión, seguimos nuestro camino hasta Mission Beach, una playa enooooooorme y muy muy bonita. De nuevo, nos recordó muchísimo a las playas de Costa Rica dinde las palmeras y la vegetación tropical llega hasta la arena. Vale la pena pararse allí a tomar un picnic y un poquito el sol si hace buen día. En el caso que esté nublado (como nos pasó a nosotros) os recomendamos pasear por la playa y luego volver por el camino paralela a ella, que pasa entre las casas y la playa. Veréis montonoes de casas súper chulas, con jardines abiertos a la playa, hamacas colgadas de los cocoteros, casas de las que huele siempre a vacaciones.

Continuamos nuestro camino hacia Townsville, donde teníamos previsto pasar la noche para, al día seguiente, coger el ferry a Magnetic Island.

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Townsville y Magnetic Island

 

El plan para el día era coger el ferry a Magnetic Island, pero el tiempo no nos acompañó y decidimos postponerlo para el día siguiente. Ese día nos quedamos en Townsville, una ciudad pequeña y con poco atractivo turístico-cultural, pero buena para pasar un día de relax. Pasemaos por el centro de Townsville, por su zona comercial. Tiene algunos edificios de arquitectura visctoriana bastante bonitos, pero a parte de eso, sobretodo hay tiendas y cafeterías. Sin embargo, su zona costera está más que bien. Igual que en Cairns, delante de la playa hay un parque inmenso, lleno de zonas verdes, zonas de picnic y barbacoas. El tiempo cambió por completo y finalmente salió el sol, así que nos fuimos al supermercado, nos compramos unos buenos filetes, unas verduritas y un par de cervezas y aprovechamos las fantásticas barbacoas de Townsville. Las barbacoas son realmente planchas que funcionan a gas. Tardan un poco en calentarse pero una vez calientes, van estumendamente. Siempre las hemos encontrado super límpias y así es como las dejamos al marcharnos.

Después de comer, nos echamos una siesta en el césped y practicamos un poco de yoga. Al terminar, nos dimos una ducha en las duchas públicas de la playa. Como en Cairns, las playas tienen servicios super completos. Son como un vestuario de gimnasio, tienen duchas en el interior, bancos para cambiarte, una pasada…ASí que pudimos tomarnos una ducha en el interior con tranquilidad (bueno, Gisela casi corriendo porque el agua que sale es fría y es un poco sensible a las bajas temperaturas). Cocinamos allí mismo la cena, aprovechando de nuevo las barbacoas, dormiríamos en una estación de servicio donde no se puede cocinar (porque hay una gasolinera).

 

Nos levantamos bien pronto al día siugiente para coger el ferry de las 8:45h hacia Magnetic Island. El ferry nos costó 28AUD/persona/ida y vuelta. La furgo la dejamos en el parquing del mismo ferry (7,50 AUD/24h). En unos 30 minutos llegamos a Magnetic Island y desde la misma terminal cogiemos el bus de línea. El bus nos costó 7,20AUD/persona para todo el día, podíamos subir y bajar del bus tantas veces como quisiéramos. Al llegar al inicio de The Forts Walk descubrimos que también se puede llegar andando. Te toma un par de horas, pero si os véis con ganas, también es una opción. Hicimos The Forts Walk que son unos 4 Km/ida y vuelta. Es un trail muy sencillo con un camino muy preparado. Elegimos ese trail en concreto porque es el único punto de la isla donde se pueden ver koalas en su hábitat natural. Los koalas están protegidos en Australia y hay pocas posibilidades de verlos si no se visita un santuario de koalas. A nosotros no nos hacen mucha gracia ese tipo de lugares y preferimos ver a los animales en libertad, y tuvimos suerte! Pudimos ver a un koala durmiendo en un árbol (duermen unas 20h al día) y son moníiiiiiiisimos, totalmente abrazables. Después de hacerle mil fotos, continuamos el camino hasta el final del trail, donde hay unas baterias militares de II Guerra Mundial (desde donde se defendían de los barcos japoneses).

 

Al terminar el trail, desde el mismo punto caminamos hasta Arthur Bay donde hay una playa súper bonita. Como era temporada baja, había muy poca gente, unas 10 personas en total en toda la playa y era muy agradable. Tomamos un rato el sol, comimos y hicimos un poco de yoga. Esa playa es ideal para hacer snorkel, pero ese día el agua estaba movida a causa de la lluvia de los días anterirores y la visibilidad era bastante mala. Pasamos allí el día, estábamos muy agustito y total, las otras playas eran muy parecidas por lo que habíamos leído.

Para la vuelta, volvimos a coger el bus en el mismo sitio y nos llevó hasta el ferry. Bajo nuestro punto de vista, un día en Magnetic Island es más que suficiente. Lo ideal sería hacer un trail y visitar un par de playas. Es una isla muy pequeña así que en un día da tiempo de sobra.

La noche en Townsville fue un poco como la anterior, ducha gratis en la playa, cena en las barbacoas y a dormir.

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Townsville – Airlie Beach

 

Teníamos unas 3 horas de camino hasta Airlie Beach, así que pasamos casi toda la mañana en el coche conduciendo. Airlie es básicamente un pueblo de playa, muy turístico desde donde se puede llegar a Whitsundays, unas islas donde se encuentra la playa más bonita de Australia (o eso es lo que dicen), la playa de Whitehaven.

Paseamos por la tarde por Airlie e hicimos un par de compras. Allí nos quedamos en un hostel/camping llamado Xbase/Nomads, un lugar enorme donde puedes elegir entre quedarte en hostel con cama, una plaza para campervan o acampar en su area de césped. No tenían plaza para campervans así que utilizamos nuestra tienda de campaña, nos costó 15 AUS/tienda/dos personas. También zona de párquing por 6,50 AUD/24h. La verdad es que todo es abierto, así que aunque no durmáis allí, podríais entrar a ducharos o utilizar la cocina (yo no he dicho esto).

Reservamos nuestro tour a Whithaven con ZigZag Whithaven. Para llegar a las islas hay 2 opciones: o bien reservar un tour para 1 o varios días o bien coger un water taxi (100 AUD/ida y vuelta). Nosotros decidimos coger un tour de 1 día que incluía 2 snorkels y 2 playas (145€/2 personas). Nos habíamos planteado la opción de watertaxi pero el tour incluía llevarte a zonas de snorkel y incuçía también la comida, así que optamos por esta opción.

Salimos del puerto las 8h de la mañana en un barco de unas 30 personas. La empresa te provee con todo el equipo de snorkel y el traje de neopreno. Hicimos el primer snorkel en una zona con bastante coral, muy bonito, y con bastante vida marina. De camino allí, también vimos desde el barco una manta y una tortuga.

 

Tras 1h de snorkel, nos pusimos de camino a Whitehaven y ya al verla desde el barco, te das cuenta de por qué dicen que es la playa más bonita de Australia. Son 7 km de playa de arena blanca y fina, una playa con poca profundidad y un agua azul turquesa increible. Estubimos allí aproximadamente una hora y media y comimos allí. La verdad es que se nos hizo super corto, porque entre la comida y todo no pudimos disfrutar mucho de la playa. Si encontráis una excursión que esté más tiempo allí, no lo dudéis!. Volvimos a subir al barco y nos fuimos a otro punto donde hacer snorkel. Estaba vez mucho peor. No había mucho coral en esa zona y poca actividad subacuática. Hubieramos preferido quedarnos en la playa. Después del snorkel nos llevaon a un pequeño resprt con playa propia, con un bar y unas amacas. El resort era pequeño y muy bonito, pero no creemos que fuera necesario ir allí. De nuevo, nos hubieramos quedado en la playa. Lo mejor de la excursión fueron, a parte de Whitheaven, los trayectos en la barca. ZigZag tiene una pequeña lancha que coge bastante velocidad y tienen un piloto excelente. Ese día el mar estaba bastante movido y había bastantes olas, al capitán le gustaba bastante la velocidad y disfrutaomos mucho cogiendo olas, la lancha pegando botes y algún que otro grito. Fue muy divertido. Llegamos de nuevo a Airlie Beach y entramos en Nomads a pegarnos una ducha y a usar al cocina. Cenamos con un par de catalanas que conocimos en la excursión, un israeli que viajaba con ellas y un chileno también de la excursión (que era un clon de mi amigo Jaime!).

Al día siguiente continuamos bajando hasta Cape Hillsborough, donde paramos en una playa a pasear y hacer yoga. Cuando terminamos e íbamos de camino al coche, vimos unos animales a lo lejos: canguros! Había canguros comiendo en el césped, justo delante de la playa. Pudimos hacerles fotos y observarlos durante un buen rato. Por lo que parecía, estában acostumbrados a tener a personas por allí.

 

El tema de los canguros nos preocupaba un poco. Todo el mundo nos decía que había por todas partes, que era muy fácil verlos, pero hasta el momento no habíamos visto canguros vivos…y cuando digo esto es porque cuando conduces por las carreteras de Australia y muchísimos, pero muchísmos, canguros muertos en las cunetas de la carretera. Da muchísima pena ver los cadáveres atropellados…es horrible. En muchos blogs habíamos leído que era peligroso conducir por la noche, ya que es cuando los canguros se mueven más y cruzan las carreteras. Nosotros no tuvimos ningún problema, pero no está demás ternerlo en cuenta.

Tuvimos suerte de v er unos cuantos ahí, en su hábitat natural, éstos serían los únicos canguros que veríamos en todo el viaje por la costa Este.

Ese dia lo continuamos conduciendo y dormimos en un campground a unos 100km de Rockhampton.

A la mañana sigueinte nos fuimos a Rockhampton. No es una ciudad muy atractiva pero lo bueno es que podéis encontrar de todo allí y reponer provisiones. Fuimos a pasar el día al Jardín Botánico donde, por cierto, se puede dormir en campervan o autocaravana. Como todos los parques y jardines, el jardín botánicos tiene sus barbacoas y mesas de picnic, así que aprovechamos para comer allí. La tarde, la pasamos conduciendo.

La próxima parada fue Hervey Bay, una playa que nos gustó bastante. Es una playa larguísima y, como estábamos en temporada baja, estubimos practicamente solos. Solamente pasaron por allí un par de personas paseando a sus perros, pero nada más. La playa tiene el agua super cristalina y lo curioso de ella es que puedes caminar y caminar hacia el interior del mar, que el agua siempre te llega por los tobillos. Tolo se adentró unos 100m hacia dentro y seguía con el agua a medio gemelo. Se volvió para atrás tras pensar que si le salía un cocodrilo, la orilla le quedaba muy lejos para llegar…

También llama la atención la cantidad de conchas que hay en la playa, muchísimas!

Nos quedamos a comer en las barbacoas de la playa y tomamos una ducha allí mismo. Como siempre, una playa perfectamente equipada.

Dormimos a pocos kilómetros de Noosa, un puebliceito del que nos habían hablado muy bien. Tras el desayuno, nos pusimos rumbo al pueblo y aparcamos en el Noosa National Park. Desde el punto de información salen diferentes caminos, algunos por la cosata y otros por el interior del parque. Son caminos sencillos y bastante planos.

Nosotros hicimos el camino que rodea todo el parque por la costa. Pro el camino, nos cruzamos con muchísimos surfistas que estában surfeando en las playas del parque. La verdad es que es un punto muy concurrido en cuanto a surf se refiere, en todas las playas por las que pasamos, había turistas esperando olas. En Mayo empieza la temporada de migración de las ballenas hacia el norte, buscando aguas más calientes, y desde este parque pueden verse muchas veces. Nosotros no tuvimos la suerte de ver ballenas, pero sí vimos delfines! El paseo por la costa es muy bonito y con mucha vegetación. Para la vuelta, decidimos coger el camino que pasa por el interior del parque (todos los caminos están conectados). Os recomendamos hacer esta ruta ya que el interior del parque es muy verde y tropical!

Al terminar el paseo, fuimos a pasear el centro de Noosa. Es muy pequeño y se ve en nada, pero es un pueblito con bastante encanto.

Tras comer en una zona de barbacoas al lado del río, nos pudimos de camino a Brisbane.

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Brisbane

 

La llegada a Brisbane nos impactó bastante. Veníamos desde Cairns por carreteras bastante calmadas, sin muchos coches, pasando de pueblito en pueblito….pero Brisbane es otra cosa. Es como entrar por la Ronda de Dalt de Barcelona o por la Diagonal. Cuando vas llegando a la ciudad, empiezan a salir coches de todos lados, caarreteras enormes que se entrecruzan entre ellas a través de puentes, edificios altos, luces….hacía mucho tiempo que no entrábamos a una gran ciudad! Después del susto de bienvenida, llegamos al barrio donde nos íbamos a alojar, el West End. El barrio paracía mucho más tranquilo, con casas más bajas y mucho más residencial.

Dormimos en casa de Ali, una amiga de mi amiga Aida. La primera noche aprovechamos para pegarnos una buena ducha, hacer una lavadora y aprovechar la cocina de Ali para prepararnos una cena como Dios manda.

Nos levantamos temprano para aprovechar el día y ver lo máximo de Brisbane. Empezamos paseando bordeando el río, desde West End hasta el Museo de Arte, por donde cruzamos el puente para ir al centro de la ciudad. Brisbane es una ciudad bastante concurrida, con muchísima gente viviendo, estudiando o de turismo. Aún así, es una ciudad bastante linda.

En el centro de la ciudad encontramos el Ayuntamiento de Brisbane, un imponente edificio situado en King George Square. Se puede entrar a visitar y se realizan actividades en el interior como recitales de música. Nosotros no lo vimos pero dicen que por la noche iluminan la fachada y es muy bonito. Paseamos por The Queen Street Mall Street, la calle comercial principal del a ciudad y paramos a tomar un café en la Universidad de Queenstown, que tienen una bonita cafeteria.

 

Continuamos por Anzac Square donde encontraréis un memorial en honor a los militares de Australia. Dentro del Shrine of Remembrance, construido en 1930, hay una llama que se mantiene encendida en homenaje a los australianos que sirvieron en la I Guerra Mundial

Llegamos paseando hasta nuestro querido Jardín Botánico, donde estubimos paseando un buen rato y donde nos comimos nuestro pícnic. Es un jardín botánico bastante grande y tiene muchos caminos para pasear.

Unos de los puntos más atractivos de Brisbane, que nosotros no visitamos porque hacía frío, es su playa artificial. Tienen una gran instalación con playa de arena y todo para que la gente se pueda bañar. Recordemos que la mayoría de playas de Australia son un pelín peligrosas….

Cuando terminamos de ver el centro financiero con sus altos edificios, cruzamos el puente en dirección al barrio de West End. Desde el puente pudimos ver la noria de Brisbaine (que nos recordó al London Eye) desde la cual se pueden ver unas vistas panorámicas de la ciudad, aunque su precio es bastante elevado (17AUD/persona a precio de estudiante). Al otro lado del peunte, y antes de llegar a la noria, se encuentran las famosas letras de Brisbane donde todo turista se hace la foto (como las de Amsterdam).

 

Continuamos caminando hacia West End y recorrimos todo Boundary Street, una de las calles que más nos gustó de Brisbaine. Tiendas y cafés bonitos, jardines, etc. EN general creo que el barrio de West End es el que más nos gustó. Es un barrio un poco periférico y no se podría describir como bonito. Aún así, tiene un aire industrial con casas y locales bajos que lo hace un tanto especial.

Para visitar Brisbane no necesitaréis más que un par de días, de hecho, nosotros la visitamos en un solo día.

El día siguiente lo aprovechamos para ir a visitar Daisy Hill Koala Center, un centro de recuperación de Koalas. No os confundáis, no es un santuario de Koalas. Los santuarios son básicamente pequeños zoos donde pagas una entrada, ves Koalas y te haces una foto con ellos abrazándolos. La verdad es que nosotros es lo que buscábamos. No nos gustan los zoos y menos esos sitios donde tienen a los animales salvajes como mascotas para exhibir a los turistas.

 

Este centro es un centro de recuperación donde llevan a los Koalas que se encuentran heridos o enfermos. Aquí los sanan y, sis es posible, los devuelven a su hábitat natural. Si no, los mantienen en el centro, pero con cierta libertad. Los koalas los ves muy de cerca, pero aquí no se pueden tocar. Les podrás hacer todas las fotos o videos que quieras, pero son animales salvajes y no puedes abrazarlos.

Entrad en su web y haced coincidir vuestra visita con una explicación guiada de uno de los técnicos del centro. Os explicarán mil curiosidades de los Koalas como que duermen unas 20h al día o que pueden vivir toda la vida en el mismo árbol.

También nos explicaron que, la mayoría de los koalas que llegan al centro es por atropellos o heridas producidas por coches. Solamente el 5% de los koalas que llegan al centro sobreviven (y hay que sumarle los que no llegan). También llegan muchos con ataques de perros, de gente que pasea por los parques nacionales o por los bosques con el perro sin correa.

Desde el centro, nos solamente hacen seguimiento de los koalas que tiene allí sino de todos los koalas que detectan. Los visitan periodicamente para ver si están bien y ponen indicaciones alrededor de donde vive el koala para que la gente esté al tanto de no herirlos. La verdad es que nos gustó muchísimo la visita, es un sitio que recomendamos visitar al 100%.

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Byron Bay

 

Llegamos a Byron Bay hacia la hora de comer. No parecía una ciudad muy grande a primera vista. Comimos en unas mesas de picnic cerca del centro de información y nos fuimos directos al camping a hacer check-in. En los alrededores de Byron Bay no hay ningún lugar para poder dormir gratis, así que nos nos quedó otro remedio que pagar un camping. Nos habían recomendado The Arts Factory, un lugar tipo Nomaads en Airlie Beach. Tienen hostel, camping y lugar para campervans. Nos costó 16AUD/noche/persona. Es un camping enorme, pero aún así estaba bastante limpio. No podemos decir qué tal al cocina porque solamente la usamos para calentar el agua del café.

Tras hacer check in, fuimos en furgoneta hacia el centro. A 2 min de la calle principal hay un parquing de tierra que se puede aparcar gratis hasta las 6pm. Aunque si aparcas justo fuera del parquing, puedes aparcar gratis hasta la 1am. Paseamos por el centro de Byron Bay y en seguida te percatas del ambiente hippie/hipster que se mueve por allí. Tiendas de ropa estipo boho-chic a precio de oro, ropa para hombre hipster, tiendas de surf, mucha alimentación orgánica y natural y inmobiliarias, muchas inmobiliarias.

Hay también muchas tiendas de decoración increïbles, cafeterias que no tienen camareros si no “baristas” y barberias para perfilar las barbas hipsters mientras te tomas un chai latte con leche de soja. Todo por un “modico” precio nivel Byron Bay. Y bueno, dicho esto, la verdad es que mola. Y mola bastante. Tiene ese ambientillo que tanto gusta aunque no te lo puedas permitir muy a menudo.

Nos acercamos paseando a la playa donde, por supuesto, estaba lleno de surfistas esperando olas. El tiempo no nos acompañaba mucho esos días y se puso a llover bastante. No nos quedó otra que meternos en la furgo y matar el tiempo leyendo un poco, llovía a cántaros.

A la hora de cenar aflojó, así que aprovechamos que estábamos en un lugar cool para ir a cenar fuera. Cenamos en Japanese Kitchen, una pequeña taberna japonesa que sirve un ramen increíble. También recomendamos sus gyozas de cerdo caseras. Una delicia!

Por la mañana, fuimos a visitar un lugar que nos había recomendado Ali: The Farm. Y es exactamente eso, una granja. La diferencia es que se encuentra en Byron Bay, por tanto es una granja pero cool. The farm tiene todo lo más trendy: una cafeteria con barista (que no camarero), una panaderia con pan hecho allí, una tienda de productos orgánicos y biológicos, un restaurante de comida orgánica, una floristeria y por supuesto, una granja.

 

Es realmente un lugar a visitar, es muy muy chulo. Vale la pena pasarse un par de horas paseando por la granja (es gratis) para ver sus cerdos enormes, sus gallinas, su huerto y sobretodo, pasear por su campo de girasoles.

Después del paseo, os podéis tomar un café en la cafeteria acompañado de un brownie de chocholate (que estaba espectacular!).

En The Farm también organizan vosotas guiadas, por si os interesa, y el restaurante tenía muy buena pinta. Visita obligada.

Después fuimos a un farmers market que habían instalado en el aparcamiento de tierra gratuito de Byron Bay a comprar algo de verdura y fruta, y nos pusimos camino del faro.

Byron Bay tiene un faro muy bonito. Está a unos 20 min en coche del centro. Lo único malo es aparcar allí, que cuesta 7 dólares. Y no puedes aparcar en otro lado….Pero merece la pena acercarse a hacerle unas fotos y a verlo de cerca.

Desde allí, nos pusimos camino de Broken Head, una playa que nos había recomendado Ali. Y qué acierto. Una pequeña playa virgen y totalmente desierta. Estábamos practicamente solos. Solamente había un grupo de tres amigos. Pero la playa tiene grandes rocas, así que todo el mundo queda bien resguardado y con mucha intimidad. Tal y como nos dijo Ali, no es una playa muy conocida y suele ir solamente gente local. Así que si os acercáis, no se lo digáis a nadie! Hay que mantener el encanto de esa playa….

Tras hacer un poco de yoga, tomar el solete y comer en el aparcamiento (estás en medio del campo), nos pusimos de camino a nuestro próximo destino: la playa de Kattang Natural Reserve.

 

La verdad es que no podemos explicarnos muy bien cómo llegar, porque no lo hicimos. Siguiendo las indicaciones de Google Maps, llegamos a una urbanización con aspecto de recién estrenada. Desde allí había un camino de tierra que llegaba a la playa. Pues así lo hicimos, seguimos el camino hasta que, de repente, ya no era un camino de tierra firme sinó un camino de arena fina de playa y allí nos quedamos. El coche se atascó y se hundió, sin exagerar, unos 40 cm. Llas ruedas quedaron totalmente enterradas y los bajos del coche tocaban el camino. Las desenterramos e intentamos salir, pero el coche estaba literalmente colgando: las ruedas giraban sobre ellas mismas y el bajo del coche tocaba el suelo, así que las ruedas no tocaban tierra firme. Después de más de 30 minutos intentando salir de allí con todo lo que teníamos dentro del coche (tabla de cortar, madera de la cama,….) decidimos ir a buscar ayuda a la urbanización. Preguntamos a unos vecinos que estában tomando una cerveza al solecito en su garage y muy amablemente nos dijeron que se acercaban a remolcarnos. Y así fue como salimos, un vecino nos tuvo que remolcar y sacar del camino marcha atrás. Por suerte, siempre encontramos ángeles en el camino. Segunda vez que nos remolcan durante el viaje.

Estábamos rebentados de cabar y empujar el coche así que nos paramos en el área del río del mismo pueblo, tomamos una ducha en las duchas públicas y cenamos en sus barbacoas. Lo tienen muy bien montado allí, el río tienen un embarcadero desde donde la gente sale a pescar. Hay carteles informativos sobre los peces que se pueden pescar allí y hay unas instalaciones para poder lavar y limpiar el pescado que acabas de pescar, antes de meterlo en la barbacoa situada a tan solo unos metros. Una pasada!

Pasamos la noche en una area de servico cercana para al día siguiente continuar nuestro caminon hacia Fosters.

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Forster-Sydney

 

Forster es un pueblo muy pequeño, su calle principal no debe hacer más de 50m de largo. Aún así, su zona de playa está muy bien para pasar el día. Como no te puedes bañar, tienen una piscina de agua salada junto a la playa, una piscina de agua de mar. Allí también hay barbacoas y es un buen sitio para pasar el día de relax. Es lo que hicimos nosotros, un poco de yoga, barbacoa y relajarnos después del día anterior….

Llegó el día de retornar nuestra furgo. Tras una buena limpieza, entregamos nuestra Spaceship sana y salva en Sydney. Teníamos 3 días más en la ciudad y decidimos quedarnos en el mismo hostel que a nuestra llegada, el Jolly Swagman. Como tienen transporte gratuito desdel aeropuerto, cogimos el shuttle allí mismo. Llegamos al hostel hacia las 16h de la tarde así que hicimos poco más que tomar una ducha, pegarnos una buena cena y hablar con la família, que hacía días que no habíamos hablado con ellos.

Nos habíamos propuesto ver en Sydney lo que nos había faltado la vez anterior, así que cogimos el autobús y nos plantamos en Bondi Beach. El barrio en sí ya es bastante chulo, con tiendas muy modernas y cafés bonitos. Desde Bondi Beach, cogimos el camino que recorre toda la costa de Sydney. Es un camino muy largo así que podéis caminar hasta que os canséis. Era un día bastante nublado, con algunas lloviznas, pero aún así, el camino estaba bien concurrido. Durante el camino, nos paramos a comer en Tamarama Beach donde hay mesas de picnic para poder comer. Pasamos por la famosa Bronte Beach, una de las mecas del surf en Australia. También por el cementerio de Waverley, de un tamaño impresionante y con centenares de tumbas. Actualmente hay algunas partes cerradas ya que hace un par de años hubo lluvias torrenciales y destrozaron algunas lápidas y caminos del cementerio que ahora están restaurando. Llegamos caminando hasta Coogee. Si váis muy pronto y terminais a la hora de comer allí, os recomendamos comer en Coogee Pavilion, un lugar tipo Mercat Princesa de Barcelona o Mercado de San Miguel de Madrid, pero a lo bestia.

 

Empezó a llover bastante fuerte así que cogimos el autobús de vuelta hacia el hostal.

A la mañana siguiente, fuimos a pasear por el jardín botánico, aunque ya lo habíamos visto, nos encantó, así que repetimos, y entramos en el museo de arte, la Art Gallery of NSW. La entrada es gratuita y pudimos ver exposiciones permanentes y temporales muy interesantes. Nos sorprendió mucho unas obras infantiles que tenían expuestas para un concurso de retratos. Los niños tenían que hacer un retrato de una persona a su elección y la verdad es que alucinamos con lo bien dotados que están esos pequeños artistas! Unos retratos impresionantes.

Merece la pena también pasarse por la biblioteca, un edificio inmenso con estanterías y escaleras de madera. Nosotros tuvimos mucha suerte porque esos días estaba expuesta en la líbreria la exposición del World Press Photo 2018. La entrada era gratuita mientras que en Barcelona te clavan unos 15 euros!

Por la noche, nos acercamos a The Rocks para ver la ópera iluminada. Esos días se estaba celebrando el festival Vívid, un festival de música y luces que se celebra anualmente en Sydney. Iluminan diferentes calles con obras de arte lumínicas, hay edificios con mapping y también hacen mapping en la cúpula de la ópera de Sydney, todo ello acompañado de música. La verdad es que fue muy bonito, informaros si hay algún festival en los días que estéis en Sydney.

Nuestro último día en Sydney fue involvidable. Tolo llevaba tiempo insistiendo en hacer una excursión para ver ballenas, pero los precios eran desorbitados. Haciendo un poco de búsqueda Tolo encontró una súper oferta en bookme.com: excursión para ver ballenas a 30 dólares por persona. Miramos las últimas opiniones y todo el mundo decía que había visto alguna. Era época de migración así que teníamos muchas probabilidades de ver alguna.

 

A las 10h de la mañana estábamos preparados en el Pier 10 del puerto de Sydney. Un pequeño barco familiar vino a recogernos junto a unas 8 personas más (genial, éramos muy poquitos!) y nos pusimos rumbo a mar abierto. Estubimos navegando durante unos 45 minutos, nos dieron algunas explicaciones sobre las ballenas y nos advirtiéron que teníamos que estar muy atentos. Y así fue, tras más o menos 1 hora desde nuestra salida del puerto, vimos nuestra pirmera ballena. De hecho, dos de ellas, ya que íban en pareja. Fue increíble. Las seguimos durante un ratito y las íbamos observando cuando salían a respirar. Nos contaron que las ballenas no duermen, están 24h nadando sin parar y que para comer, abren la boca y aspiran gran cantidad de agua con todo lo que biene dentro: placton, peces, algas y, desgraciadamente, plásticos y contaminación. Luego expulsan el agua por su espalda y digieren todo lo demás. Seguimos navegando durante un par de horas más y vimos un total de 7 o 8 ballenas, fue una experiencia inolvidable. Hasta una de ellas se puso a jugar con la cola, y la mantuvo fuera dando vueltas durante casi un minuto. Si estáis en Australia en época de migración, no dudéis en ir a verlas, es un espectáculo visual y sonoro brutal.

Esa misma tarde, cogimos el vuelo hacia Perth nuestro próximo y útlimo destino en Australia.

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Perth

 

En Perth nos alojamos en un pseudo hostal. Era un casa donde vivían unos 20 estranjeros que tenían el visado work & holiday y el propietario alquilaba las camas sobrantes. La verdad es que al principio nos chocó un poco ya que la gente ya se conoce mucho y pensábamos que nos íbamos a sentir incómodos, pero para nada, el ambiente era muy bueno y había un buen rollo genial.

Nuestro primer día en Perth dormimos toda la mañana. Nuestro vuelo había aterrizado a la 1am y estábamos muertos. Por la tarde salimos a dar un paseo y visitamos el Harold Boas Garden, un pequeño pero bonito parque donde hicimos yoga.

Después cogimos el BusCat, un servicio de bus gratuito de la ciudad de Perth, están por todo el centro, y fuimos a Elisabeth Quay, en el Puerto de Perth, donde se encuentra la famosa The Bell Tower. Nos sorprendió un poco la estética asiática de la zona ya que todos los edificios estában iluminados con luces de neón de colores.

 

Al día siguiente hicimos la ruta turistica completa. Empezamos nuestra ruta por el Perth Culture Centre donde se encuentra el Perth Institute of Contemporany Art, la State Library of Wester Australia y donde hay un “mercado” de restaurantes para comer muy chulo. Continuamos caminando por el centro hasta St George’s Cathedral, una iglesia que nos gustó mucho. Pasamos por delante del ayuntamiento y el Perth Concert Hall, subimos por Victoria Avenue hasta llegar a la catedral la imponente Saint Mary’s Cathedral. Es un edificio muy peculiar ya que está mitad construido como una iglesia anglicana tradicional y la otra mitad tienen como una cúpula de cristal muy moderna. Para gustos los colores. Continuamos por Goderich Street, pasando por delante del conocido Perth Mint, un edificio muy característico, hasta llegar a Queens Gardens. Son unos jardines muy bonitos para pasear o para hacer un picnic. Desde allí cogimos el BusCat hasta Kings Park, el parque más grande de Perth. En este parque os podéis pasar todo un día, y vale la pena. Tiene zonas boscosas, zonas de picnic, extensiones enormes de césped, y dentro encontraréis el Botanical Garden y el Mount Eliza, desde hay unas vistas maravillosas de la ciudad. Tras un paseo por allí, una sesión de yoga y un picnic, nos pusimos a caminar de nuevo hacia el centro, pasando por Barracks Arch. Volvimos a visitar Elisabeth Quay, esta vez de día, y la verdad es que nos gustó mucho más. Recomendamos pasear por la zona de Splanada y pasar por el puente, es un paseo muy agradable.

El sábado por la mañana fuimos a The City Farm. Como bien dice su nombre, es una pequeña granja en la ciudad. La verdad es que después de ver The Farm en Byron Bay, con la de Perth nos quedamos un poco decepcionados. No hay más que un poco de huerto y unas gallinas. Fuimos especialmente el sábado por la mañana ya que habíamos leído que había un mercado, pero es realmente muy pequeño. Contamos unos 10 puestos. Lo que sí que tenía buena pinta era el restaurante, así que puede ser una buena opción. Tras el breve paseo, nos fuimos a la estación central desde donde cogimos el bus para ir a Fremantle, nuestra excursión del día. Desde Perth hay un trn que va a Fremantle, pero esos días estaba en obras y habían puesto un autobús de substitución. El billete cuesta 4’70AUD y el trayecto es de unos 45 minutos.

 

Fremantle mola, y mucho. Es un pueblo de casas bajas con mucha vida. Tiendas chulísimas, cafés, restaurantes y mucha actividad en la calle como músicos, marabaristas, etc. Os recomendamos ir el fin de semana ya que hay un mercado genial. El mercado es enorme y hay mil puestos de artesanía, para comprar frutas y verdura, comida, de todo! Eso sí, está petado de gente. Nosotros comimos justo en frente del mercado, en un patio de comidas asiático, barato y muy rico. Estubimos paseando por las calles de Fremantle durante todo el día. Visitamos el centro, la zona de la playa y su famosa prisión. Laverdad es que no hicimos ninguno de los tours de pago pero visitamos las exposiciones gratuitas que valen mucho la pena, ya que explican muy bien la história de la carcel y su relación con la colonización inglesa. Básicamente los ingleses tenían sus cárceles en Australia. Muchos de los delincuentes en Inglaterra eran condenados a cárceles en Australia y enviados en barco hasta allí. Los presos eran condenados a trabajos forzosos y fueron ellos los que construyeron las primeras carreteras, puentes y ciudades. Basicamente, Australia fue construida por expresidiarios. Y claro, muchos de ellos se quedaban allí al ser puestos en libertad, así que podríamos decir que un gran porcentaje de la población australiana actual, son descendientes de expresidiarios ingleses.

Tras la visita a la cárcel (que tiene una curiosa tienda de souvenirs…) seguimos paseando por el centro, tomamos un helado y cogimos el bus de vuelta a Perth.

El domingo, aprovechando que hacía sol, nos fuimos a pasar el día a la playa de Cottesloe Beach. Para llegar allí hay que coger el mismo bus que va a Fremantle y caminar unos 15 minutos hasta la playa, o bien coger un bus en Elisabeth Quay que os dejará justo delante de la arena. Tomamos el sol allí un par de horitas, hicimos un poco de yoga en el césped y comimos en el césped. Luego caminamos un poco por el paseo de la playa y nos comimos un helado viendo la puesta de sol. No sabemos muy bien por qué, pero las puestas del sol en Australia son bastante espectaculares, sobretodo en la costa Este. Todos los días, el sol se tiñe de mil colores en la puesta de sol: primero rosa, después naranja, es realmente bonito.

Cogimos el bus de vuelta a Perth y pasamos por ChinaTown a comprar algo de cenar. Si os gusta la comida asiática, os recomendamos ir a Singapore Chinatown Point, un patio de comidas asiático con muchísima variedad. Gisela compro algo en el restaurante Koreano y Tolo en el hindú, ambos buenísimos.

 

Esa misma noche, tuvimos una sorpresa. En principio nos marchábamos de Perth el miércoles 19, y el martes 18 teníamos planeado ir a Rottnest Island (los martes el ferry tiene un 50% de descuento) si hacía buen tiempo. Sin embargo, Tolo se dio cuenta que el día 19 no era miércoles, si no martes. Total, que nos íbamos un día antes de lo previsto, ¡no sabíamos ni en qué día vivíamos!

Teníamos un día menos en Perth, así que teníamos que avanzar la excursión a Rottnes Island un día (y pagar el doble por el ferry).

Cuando nos levantamos el lunes por la mañana, nos dimos cuenta que no podíamos ir a Rottnes Island, ¡llovía a cántaros! Estuvimos casi todo el día en casa, excepto un rato que fuimos a pasear, pero poco más. Nos quedaría pendiente ver una especie de roedores llamados Quokkas (Rottnes Island es el único lugar en el mundo donde habitan), así que habría que volver!.

 

El martes no hicimos más que hacer maletas e intentar que nos cabiera todo e equipaje, ¡nada fácil!. Nos esperában muchísimas horas de viaje por delante (32h para ser exactos) y tres vuelos que coger para llegar a Barcelona. Teníamos que hacer un kit kat en el viaje para ir a la boda de Inma y Sergio. Inma es una de las mejores amigas de Gisela, así que no podíamos faltar en un día tan especial. Igualmente, hay que reconocer que teníamos ganas de ver a la familia y sobretodo a nuestras sobrinas Lila e Ilea, habían cambiado mucho desde que nos fuimos así que, a pesar del palo infinito del viaje estábamos contentos de ir a casa ¡por que sabíamos que nos volvíamos a ir! heheheh.

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